El desmenuzadero

Tránsitos, supervivientes a las pruebas control y confianza

“Pa’ la comida debajo de la tarjeta de circulación” cita en una de las denuncias que investigan a agentes de Tránsito de Tampico recién acreditados.

Imagina al hombre bajo el sol, frente al automovilista, argumentando, cual predicador al portón.

Pero el oficial si domina, más aún, está calificado por las innovadoras pruebas de Control y Confianza.

Los tránsitos, por sobre la policía, parecen tener el poder de supervivencia, soportan la presión de ser señalados, cuestionados, encerrados, y de pronto apilan quejas, como si en su certificación hubiera pasado nada, tienen instinto feroz y fama mordelona tan grande como Miramar, los cocodrilos o la jaiba.

Existe El Veracruz, el peculiar hombre que regaña, orienta y sonríe, pero otros son diferentes.

Y entonces tienen nuevo jerarca, de doctrina militar (como a la policía, como alcoholes, como el C4), que mete las manos al fuego por ellos porque en sus operativos los agentes viales siempre están custodiados por un militar que escucha, ve y anota todo el protocolo físico y verbal, ese estilo tatuado profundo y ajeno al proceso de selección.

El protocolo de los exámenes de Control y Confianza arguye que debe, en primer lugar, hacer un estudio socioeconómico que demuestre la equidad entre ingresos y la forma y calidad de vida; si la segunda supera a la primera, debe investigarse.

Posterior, debe hacerse un estudio de salud del elemento para conocer la capacidad de reacción y donde se incluye además del examen psicológico, el examen de polígrafo o detector de mentiras, famoso como su sede, el C3 tamaulipeco ‘lleno’ de carencias, sin especialistas, de esos que mandan los cánones del método… y pide prestados.

Al último, el adiestramiento mental y físico acorde a su nueva orden.

Los agentes se fueron en abonos desde el periodo de Semana Santa y poco a poco regresan a su lugar; estuvieron para el verano, para su turismo, y poco a poco nos recordaron cómo conviven con nosotros.La zona de Tampico, Madero y Altamira, donde su fama los precede ya tiene una decena de quejas viales en poco más de un mes en la calle con placa y certificación… WTF.

Esos hombres y mujeres son sobrevivientes, una clase encima de la cadena social y lejos del  peligro de extinción… o simplemente las acreditaciones no sirven.


erik.vargas@milenio.com Twitter @erikvargas