El desmenuzadero

¿Sigue siendo Porfirio Díaz un villano?

Si Don Porfirio Díaz cometió un error, morir exiliado de su país fue el castigo suficiente. Los otros 100 años son argumento extendido para el establecimiento de nuestras vacas sagradas.

El país vive a raíz de esa imagen que pregona la democracia, pero nadie puede negar que también de su legado y tampoco es inevitable reconocer que portó el espíritu patriótico como pocos.

Pero qué difícil que un hombre sea héroe por siempre... y no todos mueren a tiempo para erigirse como tales.

Importó un modelo gubernamental que le dio forma al país, pero nunca lo vio listo para entregarlo a los poderes democráticos, polarizó su justicia y eso conmocionó y desfragmentó a una sociedad que apenas postraba sus bases.

Son poco más de 104 años que abdicara el general dictador y México sostiene el reclamo del abuso de autoridad, de la desigualdad, incluso se alude a la dictadura perfecta que hizo pausa 12 años, una perfectible mezcla del porfirismo y la lucha de la no reelección que irónicamente, hoy es una visible opción.

La reconciliación histórica de Porfirio y su México, su regreso al país que amó y dejó sin poder regresar, debate un análisis a fondo, observar sus vestigios funcionales, urbanos, productivos, politicos, que hacen entender esa vigencia del porfirismo, que incluso ciudades como Tampico de su suegra lo reclaman.

En la esquina de la calle Aduana y -qué irónico- Francisco I. Madero se observa en el balcón del edificio Mercedes una de las dos estatuas en México de Porfirio Díaz, ésta, semi pública por el temor cuando se entregó a que fuera vandalizada o destruida.

Desde ahí el general ve una de sus herencias, la plaza que impulsó con el estilo arquitectónico de su época, sentado junto al río que caló profundo y apuntilló con una escollera y su faro vigilante para darle operatividad a la zona, vigente hoy, todo basado en la industria petrolera que años más tarde Lázaro Cárdenas expropiara para crear sin querer un monstruo anti porfirista y también icono de la corrupción de nuestro sistema actual.

Aquí está su México madurando lento, a 100 años de su muerte, y que pide estadistas de su tipo, hombres de convicción, la misma que lo llevó a reconocer su error y renunciar, fue una forma de adherirse al reclamo social.

Hoy hace 100 años murió viendo su país revuelto; él sigue allá en el cementerio de Montparnasse de Francia, donde lo dejó la tamaulipeca Carmen Romero, y el país revuelto.