El desmenuzadero

Reynosa, sangriento Reynosa

Casi una semana con 20 muertos, en que Reynosa vive en su pútrido estado natural, un campo de batalla, un parque de la industria del narco. Eso ha sido desde hace años, el ejemplo más claro de la impunidad y el poder de las mafias, que hacen suyas las calles con trocas rotuladas, y que ni tres gobiernos pueden apropiarlas para sus gobernados, que por dependencia, también el crimen hace suyos.

Cabeza de Vaca, el gober, lleva una semana y algunas horas sentenciando dentro de su “Wind of change Tour” a todo mundo de la responsabilidad que les toca: a la ciudadanía por no denunciar y tener miedo (wow); a los municipios por su blandeza, dependencia e incompetencia; y al gobierno federal, pues por ser el gobierno federal, un ente de mil discursos.

Al gobierno de Peña Nieto le llovieron esta semana reclamos similares también desde Veracruz, Puebla, Michoacán, porque la sábana para proteger al país es un muy pequeña.

Entonces, el secretario de gobernaChong, sintiendo el encuentro coplas al estilo Pedro Infante y Jorge Negrete en “Dos tipos de cuidado” también apunta a los estados su falta de agilidad y “compromiso” para formar las policías locales.

Algo de razón: en las entidades, salvo quizá tres excepciones, la policías no sirven para nada, contratan desempleados y no agentes de profesión; les pagan una madre (perdón mami) de salario, les deben viáticos, los hacen chambear jornadas de 24 horas (a veces más). Y ni así reúnen el 30 por ciento del mínimo de policía por población recomendado.

Pero también evidencia a los estados, y se evidencia a sí mismo, al señalar que este rompimiento de sus mil y un discursos, es por ‘sesgos políticos’, en la decisión desde el Congreso, de no avalar la controvertida Ley de Seguridad Interior, que fortalece al ejército (¿recuerdan algo parecido el sexenio pasado?).

¡Política!... y entonces que se chingue la gente, porque el asunto de seguridad lo están midiendo en política, en discursos, en amenazas (de política), mientras el narco quema vehículos y comercios, extorsiona, se tirotea, mata, amenaza, y vuelve a matar.

Y con ellos influye en el miedo, estrés y mala calidad de vida de la gente.

Pero señores, el crimen organizado no sabe de política ni de discursos.

Ah, pero para defender el robo de combustible sí son buenos, ese es de ustedes.