El desmenuzadero

Refinería Madero… ¿Es buen vecino?

Un lugar común es que la refinería Francisco I. Madero es una bomba de tiempo. 

Solo Pemex y su sindicato defienden la otra postura. 

“Todo está controlado” dice el script en cada contingencia. 

La autoridad tiene razón en decir que tener de vecino al centro refinador es tener de vecino un riesgo, pero este último ha crecido, ha madurado. 

Mi compañero Jesús Alberto García documenta 10 incidentes en dos años, 15 lesionados sin contar a los 23 deshidratados durante el incidente en el tanque de almacenamiento MJN-T-510. 

También documenta que en dos años hay tres familias en luto. 

Los trabajadores petroleros están adoctrinados y confían que ellos y su amado Pemex, tienen altos estándares de calidad en seguridad pero los que no han sido suficientes de agosto de 2012 a agosto de 2013. 

Y en ambos, la paraestatal y los hijos de Romero Deschamps, nos cuantificarán sus orgullosos procesos de reacción a emergencia, que están diseñados paso a paso, etapa a etapa, en una estricta coreografía diseñada para evitar una tragedia mayor, y que han debido operar mucho en esos últimos 24 meses. 

Pero para ellos, para los dos, patrón y gremio, la prevención solo aplica para preparar al personal, para que sus trabajadores sepan sofocar un incendio, para que sepan decir que no pasa nada, pero no para mejorar las instalaciones, que son viejas, que son gastadas, que hasta cierto modo son caducas, que son vulnerables, que son muchas cosas pero aparentemente no confiables. 

Pero el sindicato busca más posiciones políticas que le aplauden su servilismo, así su senador, así su alcalde, y mientras, el trabajador agradece su salario y sus prestaciones y echa su famosa porra y batucada, sin ver que su salario es proporcional a su riesgo... O desproporcional. 

El estado de las instalaciones debe ser parte del conflicto energético; la reconfiguración de las instalaciones de gran parte del sistema de nuestra empresa petrolera, que cuesta mucho y nos costará más, y que no nos genera utilidad por mucha promoción a cargo del erario por sentido común y sin ese análisis a fondo sabemos que, con los hechos registrados que le argumentan, no es segura. 

Pues sí, la refinería Madero, rodeada de gente e historia, sí parece una bomba de tiempo.