El desmenuzadero

Padres que asesinan bebés, la deshumanización

Romper los huesos, el llanto, ni siquiera palabras, el lenguaje de la inocencia… No dejo de imaginar el sonido, cruento, inhumano.

Tanto odio en un cuerpo descargado contra otro, pero, ¿quién puede odiar a un bebé?.

No entiendo la violencia entre seres humanos, no hay argumento para el momento preciso de la pérdida de la razón, es instinto.

No comprendo quien lo hace por gusto.

No concibo disfrutar en golpear a un bebé o niño hasta matarlo.

Milenio y Multimedios han documentado en este año una gran cantidad de muertes y atentados de infantes de manos de sus padres en Tamaulipas y la huasteca.

En Matamoros, Luis Ángel de 4 años, pasó por el quirófano el pasado viernes; está en coma con el cráneo y huesos destrozados y su madre encarcelada culpando a su pareja.

El 30 de octubre en Ciudad Victoria se reportó el asesinato de un bebé de diez meses por golpes en el estómago a causa de su padrastro, Rolando Moreno, quien se quedó a su cuidado cuando la madre del pequeño, se fue al cine.

El 26 de febrero Blanca Estela Salazar mató a su hijo Alan Alexander de seis años en Nuevo Laredo El 11 de julio en Tampico, José Ángel, un bebé de apenas 2 años murió tras dos semanas de agonía producida por una golpiza que su padrastro le propinó tras una pelea con su mujer, madre del menor.

En la huasteca potosina se documentaron dos casos: el 11 de noviembre Luis Ángel un joven de 22 años mató salvajemente a su hija de un año y 10 meses de edad “porque no lo dejaba dormir”.

El primero de diciembre otro joven de 21 años mató a su bebé de tres meses.

También en Tampico el cuatro de noviembre, se reportó el ingreso de una bebé de un mes de nacido a quien se le dio de comer, en una mamila, cloro y cal.

Otros caso fue el hallazgo en Altamira, en el basurero municipal, el pasado 20 de octubre, de un bebé de nueve meses de nacido, envuelta en una sábado, muerto.

Una sociedad tensa, estresada, de familias contaminadas de violencia y salvajismo.

No hay edades, no hay estatus económico común, ni siquiera es exclusivo de una región o una generación porque la violencia mexicana está alimentada por décadas.

Cada uno de los hechos documentados por el equipo de reporteros, evocan estados sociales lejos del raciocinio humano y tan cerca de nuestra realidad, marinada y rellena de odio.

Nos estamos deshumanizando, así, despacito.

Twitter: @erikvargas  e-mail: erik.vargas@milenio.com