El desmenuzadero

Motivación en Reynosa, granada en Matamoros

Entre lodo, selfies y goteras cansadas, el Presidente Enrique Peña Nieto encara a la multitud con un discurso político motivacional, alejando a la imagen del Tamaulipas violento, estigmatizado.

“A Tamaulipas a veces se le señala por el tema de la inseguridad” y giró su euforia con un airado “peroTamaulipas es más que los problemas que enfrenta”.

Pone al micrófono su proyecto de nación, el de sus reformas constitucionales, levanta en una mano los resultados y parámetros oficiales, en la otra la perspectiva económica positiva.

Desalienta la duda esas reformas, “denle chance” parece decir y las compara con el Tratado de Libre de Comercio de América del Norte de los tiempos de Salinas de Gortari, que también se debatió dijo, y que resultó exitosa, aseguro.

Y hasta las 14:00 horas tiene razón. Existe la oportunidad.

Entre aplausos y abrazos, el único traspié en la gira presidencial en Reynosa, en la peligrosa frontera, fue una tortuosa lluvia que enlodó los zapatos y estimuló la retórica.

El Presidente vino a recordar que el país no se puede parar, que la administración debe trabajar como si nada pasara y sería absurdo pensar que tampoco se atiende nada o que la economía y las políticas públicas se deben parar.

Y así airado, a las 15:00 horas tomó un helicóptero, luego un avión y se fue de Tamaulipas.

Cuatro horas más tarde dos granadas cambiaron la percepción: una frente a las instalaciones del Instituto Nacional Electoral y otra frente a la Policía Federal, ambas en Matamoros.

O el desmantelamiento de un sistema criminal de videovigilancia en postes de Telmex y CFE, difícil de entender porqué existe.

¿Demostración de poder?, ¿intimidación?, ¿efectos resultado de las estrategias de seguridad?.

El Presidente trata de extender la confianza en las instituciones y no creo que sea mera demagogia porque hay movilidad legislativa, económica, incluso hay una estrategia contra el crimen, insuficiente, torpe, con recursos mal aplicados, pero que por ratos da tranquilidad, la muestra el turismo en Semana Santa.

Un mensaje necesario para que nadie se detenga, para trabajar, para fortalecer lo débil, la economía, la educación, la cultura, la fe, la reconfiguración social.

Pero el mensaje criminal intimida y recuerda la otra fuerza, la otra estrategia.

Al día siguiente, viernes, la preocupación es Michoacán, y el sábado Morelos y Guerrero.

Qué mala suerte de su discurso.