El desmenuzadero

Melany y el vecino incómodo de Miramar

Qué importa lo que diga el Procu y el resultado de la investigación CSI Madero, la opinión pública ya tiene su propia versión del caso Melany.

Los factores demencia, satanismo, drogadicción y pobreza, son trillados para la hipótesis colectiva del enemigo íntimo que ilegitima la detención del joven Efraín Fuantos, denominado concienzudamente como El Loco.

Yo voy a creerle a la autoridad y sus dos meses de investigación y al señalamiento de un tipo ajeno a la realidad y apegado a la salvaje naturaleza humana.

Fuantos es único culpable de haber entrado a un cuarto con 17 personas y sacar a la niña y fue imperceptible; allanó el predio de lo que es el cuerpo de seguridad más confiable (no más atractivo, según nuestras ladies tras la aparición de la Gendarmería) y fue imperceptible.

Entonces hay otros factores que interesan.

Uno es la seguridad de Miramar. Sabido por todos, las colonias a solo metros de la playa más importante de Tamaulipas, están olvidadas en un chingo por ciento por su ayuntamiento de Madero.

No tienen drenaje, poca seguridad, nula pavimentación y esto las hace poco atractivas para ser habitables por efecto dominó.

Mucha gente depende total o porcentual, económicamente de Miramar con servicios alternos insuficientes en la costa turística como hostales, baños, comidas; o que no ofrece, como los vendedores ambulantes de ostión, raspados, elotes y su popular diversidad.

También provee de delincuentes.

El segundo punto es aún más importante: el abandono de viviendas.

Fuantos, ‘el loco satánico demente’ vivía en una propiedad abandonada, entonces era vecino.

Nunca prescribió la propiedad, la allanó y la hizo suya, por encima de la autoridad y los vecinos.

A la autoridad, desde la ley, le ha faltado definir bien las responsabilidades de un propietario que debe ser ocupación, total o provisional, cuidado sanitario, mantenimiento y uso, que para eso existe el derecho a la tierra.

Facultar la expropiación de propiedad al abandono para que con programas sociales adecuados, se reasignen y promuevan que se habiten los sectores primarios y secundarios, en lugar de crear centros habitacionales en la cola del diablo.

Evitarían que zonas como los centros de las ciudades paradójicamente llenos de edificios vacíos.

Evitarían problemas de salud

Evitarían algunos vecinos peligrosos.

Twitter: @erikvargas e-mail: erik.vargas@milenio.com