El desmenuzadero

Melany y el Tamaulipas secuestrado

Tamaulipas suma una tragedia más, la del caso de la niña Melany, tristeza para la familia Gómez Ramón y la realidad del estado, y una fría estadística que remarca que las cosas no están bien.

Así empiezan las vacaciones de verano en la frontera roja, que sobrevive solo de las buenas intenciones y una actitud positiva.

Ya sabemos que para ser pro hay que dar ‘una mejor cara’ al turista y al inversionista, porque es la chamba que nos toca, enseñar las bondades de nuestra geografía al destino que va por el turismo familiar (y hablo de quienes visitan a sus familiares), pero la realidad es inocultable, más en tiempos de internet y redes sociales.

Las tragedias muestran la nula operatividad de los sistemas de respuesta y seguridad en un saco de torpeza unitalla; pasa con la justicia, pasó con las SDR, y ahora con la Alerta Ámber en el caso de Melany, que tardó 18 horas en activarse, y que presentó un protocolo entumecido.

La niña desapareció en la madrugada del viernes, tuvo respuesta policial 3 horas después y el código se activó 18 horas más tarde, un preludio muy marcado para la tragedia de una pequeña vacacionista de 7 años, ajena a la responsabilidad de la realidad que vivimos y que termina siendo una historia más de una zona concesionada al delito.

Reconocer que nada o muy poco del sistema sirve, ayudará a entender que está pasando, y dará un discurso más justo que el del zar antisecuestro Renato Sales Heredia, quien vino y habló de recuperación pero sin cifras.Yo se las doy: según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública hasta mayo contó 177, el más alto abril (44), y el más bajo enero (26).

Pero Tamaulipas está secuestrado por la ignominia, cual mimo maquillado que recuerda el clásico bolero de Javier Solís, “Payaso”, donde el trágico hombre se pinta un rostro feliz que disimula su frustrada vida.

Sí, la intensidad, violencia y los enfrentamientos bajaron, hay más seguridad federal y la vida nocturna poco a poco se recupera, y con ello, la intención de inversión.

Pero para este verano, Tamaulipas es el triste caso de Melany, turistas escoltados por militares y federales para llegar a sus destinos turísticos, las restricciones y prohibiciones de viaje, sistemas de seguridad que tardan en activarse, pero sobre todo porque sabemos que ahí sigue la causa de todo.