El desmenuzadero

Felicidades papás, del tipo que sean

El internet domina la nueva forma de vida,  triste cuando hay un ‘sin conexión’. Debo aceptar que en lo personal me divierte, porque se convierte en un curioso muro de lamentos, quejas, frustraciones, odios, etcétera.

El último fenómeno es por demás curioso, encuentro más adjetivos, pero me quedo en ese.

Leo a muchos hombres en la red social peleando su día, ese tercer domingo de junio, el que sigue de la quincena, hoy; lo defienden como un trofeo preciado porque un montón de mujeres,  ex parejas de quienes ya no quisieron seguir siendo padres, asumen el doble rol, y lo resaltan: “las que somos padre y madre a la vez”, citan cada día.

Y ellos, absortos por el saqueo honorífico  claman en el ‘feis’ y el ‘tuiter’ contra lo que ‘motan’ como “las cabronas”.

“¿Quieren acaparar todo?”; “¿No tienen su día?”; “¿No nos pueden dejar nuestro festejo?”; he leído.

Y pues digo ¿qué clase de flatulencia es esta?

El rollo no es insignificante, porque no sólo es el protagonismo o un trolleo común, se tiende en el terreno de una batalla social contra un fenómeno discriminatorio como es el machismo.

Esta afrenta trajo de su necesidad el feminismo como un frente que trata de proteger después de recuperar, sus derechos, contra la histórica presión del hombre sobre la mujer, y que ante el tamaño de violación de derechos humanos, emana también un ala extrema en la lucha contra los hombres más que contra el machismo.

Pues la actitud de estos defensores del día del padre abona a ese beligerante rencor que realmente no hace falta en esta sociedad que se mueve de la discriminación a la violencia en pasos agigantados.

Esta opresión hacia la mujer sobrepasa los límites en cada uno de estos derechos que incluye el abandono familiar, el rompimiento de la raíz y base de la sociedad.

Se estima que en México un 40 por ciento de los hogares carecen de esta figura. Ante ello, ¿no es obsoleto cenar este rol?

Hay que entender primero que el Día del padre, es una fecha apegada al consumismo,  y con ello sin sentido simbólico, menos para la pelea insípida, pero que de cierto modo, resalta los grandes vacíos de la paternidad,  reflejados en la violencia de la sociedad.

Luego, la violencia contra la mujer. Reflexión ¿no?

Pues felicidades a todos aquellos padres, a todos aquellos jefes de familia, a todos aquellos que asumen el rol, los que desde lejos lo son, del color que sea, del sexo que sea.