El desmenuzadero

Escuelas, detectar el germen del crimen

Blanca Élida es una chica madre de familia y teatrera que realizó un proyecto para una beca del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico PECDA.

Básicamente es identificar chicos problema en primarias y llevarlos a imprimir sus emociones en un mural escolar, un grafiti, una pintura.

Seguramente ella culminará su proyecto. Seguramente no habrá seguimiento al tema.

¿Cuántos niños pudieron no ser halcones o sicarios con una detección, una oportunidad de expresarse?

Las escuelas son en muchos países la más grande instancia para detectar actitudes de riesgo, no sólo en sus edificios, sino en la sociedad, que pueden ser canalizadas mediante un preliminar análisis pedagógico de los maestros, posteriores programas psicológicos, con actividades extracurriculares, incluso enlaces con instancias externas que atiendan hasta la raíz familiar.

Sin querer, el programa de Blanca da en el punto, pero las escuelas no tienen recursos, ni las instancias gubernamentales las ideas.

Desde hace años se han montado con mímica y retórica, programas oficiales para poder restablecer lo que poéticamente llaman el tejido social y un plan burocrático denominado Prevención de Delito.

Habilitar parques, dar cursos, capacitaciones, equipamiento, conferencias.

Nada para las escuelas. Tampoco nadie que se meta en las zonas delictivas e identifique familias en riesgo o familias problema, y en el caso de las víctimas del delito, no cuenta a las familias de los delincuentes, que muchas veces por el contexto de abandono y riesgo, son también víctimas de delito, hijos vulnerables con perspectivas crudas.

De seguir así nos daremos cuenta en 10 años de la mala práctica quirúrgica social para reparar el tejido.

Por eso las escuelas, son potenciales herramientas para detectar el cáncer social, pero habría que canalizar recursos adecuados para personal, capacitaciones, instalaciones e insumos que ayuden al gobierno a ir mejorando, desde las instituciones, ese llamado tejido social.

Tendencias de comportamiento, actitudes, traumas, silencios.

Pero eso traería, para el cómodo sistema educativo mexicano, cuotas escolares más altas porque el estado siempre es insuficiente… y al último, ciertamente, la responsabilidad de un mal niño es su familia. ¡Qué argumento salvador!

Por eso es más fácil poner cámaras de vigilancia en los salones, y a los militares, y a los que se dejen, y pues el niño que quiera ser delincuente, dios lo agarre confesado.

Twitter: @erikvargas  e-mail:erik.vargas@milenio.com