El desmenuzadero

Ciudad de México al estilo Tamaulipas

Llegó el terrorismo - pensé al ver las fotos y tuits del coche bomba en Ciudad Juárez - esas son cosas del medio oriente o del ETA, pero no de México.

En aquel verano de 2010, su servidor, como reportero, ya era un ferviente consumidor de información en redes sociales, también víctima de su viralidad.

Habían pasado algunos años de que comentara cómo se acercaban del norte, de la frontera tamaulipeca, los estilos de actuar del crimen organizado, más crueles, menos como los corridos de los Tigres del Norte o las películas de los Almada. Sanguinarios, sin pudor.

Hoy, irónicamente, son actos, que si bien siguen siendo crueles, son comunes, parte ‘de’.

Bueno, pues en ese 2010, ví terrorismo, estilo medio oriente.

No es de sorprenderme que el chilango -con el respeto que nos debemos los chilangos de procedencia o residencia- ponga sus barbas a remojar tarde, cuando les apareció un colgado en el puente peatonal del distribuidor vial La Concordia, en Iztapalapa, y la ejecución posterior, incluído mensaje y un cartel.

Procedente de la red social, a la que sigo atado, tengo guardada una impresión de un medio nacional que dice “como en Tamaulipas”.

Chingao, sí, esa es la etiqueta de Tamaulipas, aunque duela. Ya no es la de los marcianos que protegen de huracanes, de jaibas o su jaiba brava, de Miramar, del cruce a la frontera, de cuera tamaulipeca o la picota.

Tamaulipas evoca a los levantados, ejecución, balaceras, la inseguridad de las carreteras, los secuestros de empresarios, los secuestros de los de a pie, de 6 mil desaparecidos, de migrantes, de colgados en los puentes, de cobro de piso.

Nada de eso me sorprende, lo que sí es que los capitalinos crean, que el crimen organizado no existía en la capital antes del 2015.

¿O nadie sabe lo que pasa en Tepito o en su periferia? ¿Quién controla la fayuca, los giros negros, la prostitución e incluso los secuestros?

¿De verdad creen que las operaciones criminales no tiene nada que ver con el centro del país, con el mayor punto de enlace, de política y de negocios?

La libertad de crueldad de las bandas criminales no es exclusiva de un sitio, aunque si tiene sus jurisdicciones cimentadas, según lo permisivos o incompetentes de los gobiernos, con el favor de la provincia, y en el caso de la Ciudad de México, al parecer está camuflada..

Aún lejos de cocerse al estilo Tamaulipas o Michoacán, el narco, su forma y sus modos, están ahí, quietos, como en todo el país.