Articulista Invitado

Las vicisitudes de la reforma energética

El "fracking" es una técnica muy cara y tiene repercusiones ambientales y geológicas.

Los precios del barril de petróleo se han rebajado a la mitad en menos de un año. Esto afecta a todas las potencias petroleras, particularmente a México, que había apostado todo a las recientes reformas estructurales. En efecto, uno de los motores de la reforma energética fue dar todas las facilidades para la explotación petrolera vía la fracturación. Hoy, sin embargo, los precios del petróleo están por los suelos. Ahora bien, el fracking es una técnica muy cara y tiene repercusiones geológicas y
ambientales considerables. En este proceso no se tuvieron en cuenta los rumores ya persistentes del endeudamiento de las compañías estadunidenses y no se sopesó lo que representaban las posibles economías petroleras convencionales. Tampoco se vislumbró la emergencia de otras potencias petroleras emergentes. Asistimos así a una nueva correlación de fuerzas donde China, Arabia Saudita, e incluso Israel ( Michael T. KLare, “La guerra del petróleo se desarrolla en el mar”, Le Monde Diplomatique en español, febrero 2015, p.10) e Irán influyen enormemente en la sobreoferta de crudo. El resultado de ello es que el boom de los beneficios virtuales o reales no se verá en el mediano plazo. No debe por ello sorprender la limitada respuesta en la Ronda Uno. Tendremos, así, precios deprimidos que difícilmente serán atractivos para los negocios petroleros aun con las ventajas de la desnacionalización de los bienes de la nación. Esta situación ha sido recientemente confirmada por el Banco Mundial.

Asimismo, no hay que perder de vista la pronta incursión de Cuba en el mercado, sin olvidar que Estados Unidos se ha convertido en potencia petrolera por la explotación a gran escala bajo la técnica de fracturación en las arenas bituminosas, compitiendo ya con Rusia y Arabia Saudita. Por eso, la respuesta saudí fue de inundar el mercado con los productos petroleros convencionales. Europa también espera su turno.

Todo ello presagia que las anunciados beneficios de la citada reforma pueden incidir en un aumento del conflicto social (despidos en Pemex y su descapitalización de recursos humanos altamente cualificados, la continuación de recortes presupuestales en áreas prioritarias). El otro problema y no menos importante es la situación cada vez más precaria de Pemex, que competirá con las grandes trasnacionales del sector en su propio territorio, amén de que arrastra una gran deuda internacional, cuyo efecto boomerang afecta las finanzas públicas.

*Académico de la UNAM.

scea@xanum.uam.mx