Articulista Invitado

Los desplazados en México: una crisis más de derechos humanos

Pocos trabajos se han abocado a esta realidad. Los afectados tienen dificultad de hablar sobre ello y, por razones de seguridad, los estudiosos no acceden a lugares cruciales.

En los últimos años en México, todos los indicadores apuntan hacia una verdadera crisis de derechos humanos. Otro asunto no menos sustancial es el de los desplazados internos o nuestros refugiados, cuyo problema también se ha convertido en un desafío nacional.

El estado con más desplazados internos es Chihuahua, principalmente en Ciudad Juárez y su entorno1: 139 mil 500 personas, mientras que para Chiapas la situación se remonta al levantamiento del EZLN.

No debe perderse de vista que para el propósito de este análisis, el desplazamiento más fuerte se refiere al ligado con "la violencia de los cárteles de la droga y la respuesta militar del gobierno". En un estudio realizado por el autor de esta reflexión2, basándonos en varias fuentes y nuestra experiencia directa en el terreno, calculábamos 32 mil personas.

Para el caso de Durango, varios diarios estatales han informado sobre algunos desplazamientos notables: en los municipios de Vicente Guerrero, Guadalupe Victoria y Nuevo Ideal3, entre otros, varias familias han tenido que dejar su lugar de residencia ante la inseguridad, secuestros, asesinatos a familiares o amigos.

Calculamos que al menos unas 50 mil personas han dejado su pueblo, ranchería o ciudad a causa de la situación de violencia criminal directa o indirecta en que se vive. Portan, además, un doble estigma: por ser víctimas se les señala irresponsablemente de tener algo que ver con el crimen organizado y porque, al abandonar sus regiones, dejan a la deriva sus propiedades o negocios. Se refugian en la ciudad capital, en otras regiones de México, o de plano se convierten en refugiados.

En Jalisco, el desplazamiento se da en los municipios contiguos a Michoacán. En los años de la violencia extrema, decenas de personas dejaron su lugar de residencia. Esto lo pudimos constatar en la región de Mazamitla, donde se siguió el mismo patrón de desplazamiento: familias enteras extorsionadas por el crimen organizado dejaron su región de origen y se instalaron en lugares más seguros, particularmente en la zona metropolitana de Guadalajara.

Tamaulipas, Coahuila, Guerrero, Michoacán, Sinaloa y Nuevo León viven el mismo infierno. Sin embargo, poco o casi nada se ha hecho en su auxilio. Ciertamente, la nueva Ley General de Víctimas va en buen camino para diseñar acciones en su favor, y contempla la situación de desplazados y su derecho a volver a su lugar de origen: "XIII. Derecho a retornar a su lugar de origen o a reubicarse en condiciones, de voluntariedad, seguridad y dignidad" (artículo 7).

La ley recientemente aprobada por ambas cámaras (aún no promulgada) tiene obligación para los tres Poderes y será un elemento importante para atender este grave problema nacional. Dicho sea de paso, este es uno de los logros más relevantes del Movimiento por la Paz.

¿Quiénes son los desplazados internos?

Según la definición internacional ("se entiende por desplazados internos las personas o grupos de personas que se han visto forzadas u obligadas a escapar o huir de su hogar o de su lugar de residencia habitual, en particular como resultado o para evitar los efectos de un conflicto armado, de situaciones de violencia generalizada, de violaciones de los derechos humanos o de catástrofes naturales o provocadas por el ser humano, y que no han cruzado una frontera estatal internacionalmente reconocida"), se ha aplicado a la realidad chiapaneca en su artículo 3 y textualmente repite los principios enunciados por el embajador Francis M. Deng4. Salvo los de Chiapas, los desplazados por violencia criminal no reciben ayuda alguna.

Los desplazados internos o refugiados en su propio país no son un fenómeno nuevo. Lo que cambia ahora es el tratamiento integral a estas poblaciones, llamando incluso a la cooperación internacional de varios organismos: el ACNUR5, el Comité Internacional de la Cruz Roja cuando se trata de conflictos armados y la Organización Mundial para las Migraciones en todo lo relativo a la logística de traslado y aspectos sanitarios.

Problemas metodológicos

Pocos trabajos se han abocado a la realidad de los desplazados. En los estados donde se ha vivido este problema, la población afectada o en situación de desplazamiento tiene dificultad de hablar sobre ello. A eso se suma que, por razones de seguridad, los potenciales estudiosos no pueden fácilmente acceder a los lugares cruciales. Algunos indicadores son la comparación entre los censos de población, pues éstos detectan si hubo crecimiento de población o fue negativo; también es parte de su trabajo lo relativo a las viviendas y se puede saber el número de las abandonadas.

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1Entrevista realizada en febrero de 2015.
2"Problemas de integración de refugiados y desplazados internos en América Latina", Perspectivas históricas 3, 1998, p. 148.
3Inegi, Perspectivas estadísticas, Durango, 2015, y Siglo de Durango, 2 de febrero de 2014, versión electrónica.
4"El Informe del Representante del secretario general sr. Francis M. Deng, presentado con arreglo a la resolución 1997/39 de la Comisión de Derechos Humanos. Adición, Principios Rectores de los desplazamientos internos. Nota de presentación de los Principios Rectores".
5Este organismo comenzó a actuar a favor de estas poblaciones a raíz de desplazamientos cuantiosos en varias regiones de África, pero sobre todo al calor de la guerra del Golfo, donde se establecieron bolsones de ayuda a los desplazados kurdos.

*Investigador de la UAM Iztapalapa.