Igitur

La posteridad...

Para que no crean que voy a morirme,
me pasa todo lo contrario,
sucede que voy a vivirme,
sucede que soy y que sigo.
Se trata de que tanto he vivido
que quiero vivir otro tanto.
Pablo Neruda

Hay dos tipos de personas en el reino de las formas: las que dan y las que reciben, o como considera Salvador Pániker: la naturaleza dividió dos grandes familias, la de la esfera y la del fractal. Dice Mandelbrot, padre de la criatura, que entre el caos y Euclides está el orden fractal. Luego Wagensberg aclara que los fractales son la manera más sencilla de generar complejidad. ¿Lo nuestro tiene aspecto de fractal o esfera? ¿Damos o recibimos?

Los coyunturales desgarres políticos deparan máximas adversidades económicas y sociales para 2018. Cierto, no hay necesidad de escribir una guía, un diccionario o leer un manual plagado de consejos y consuelos, sino de enfrentar todo con humor. Tan bizarro como que a las insignias les llaman pins, y castings a los repartos de cine, las dolencias también son ya catalogadas como “dramas”. No, por favor, eviten caer en el juego del menosprecio. Por ejemplo: la obra Manos orando, de Alberto Durero, es el homenaje que hace más de 450 años rindió al sacrificio de su hermano; si lo hubiese ignorado, probablemente nunca la contemplaríamos en el Museo del Prado.

Se han tomado durante este año algunas de las decisiones del periodo moderno (heridas autoinfligidas de proporciones masivas que determinarán eventualidades), y para asumirlas debemos tener la cabeza muy bien amueblada y ecuanimidad emocional. Aún en ausencia de un Dios como Atón que ponga a cada hombre en su lugar ocupándose de sus necesidades, abundan quienes poseen un sentido de la alegría, una sabia tolerancia, que encuentran una espléndida remuneración espiritual con que compensar el sacrificio de lo cotidiano.

Comprendo que vivir entre el hedonismo y el ascetismo resulta imposible, pero al menos sería recomendable continuar buscando sensaciones, sentimientos y que nada nos impulse a reducirlos o simplificarlos. Imposible aliviar el desazón colectivo, aunque el barco dispuesto pase el día entero en las aguas, sin el empujón del viento poco avanza.

Hoy es un día como cualquiera: 24 horas, poco sol, frío, pero que no en vano le incumbe a cada uno por el simple hecho de estar vivo.