Verdad Amarga

¿Quién le teme a Hillary Wolf?

“El hombre es lobo del hombre”

Thomas Hobbes, El Leviatán

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Desde su autodestape, no ha habido nada más natural y común que el deturpar a Donald Trump como candidato; lo mismo por su exhibicionismo burdo, sus rabietas ysus prejuicios racistas que lo vuelven en automático tan despreciable como caricaturizable, aún partiendo del hecho de que en sí mismo es una caricatura viviente del típico norteamericano promedio.

Sin embargo, entre el telón y la pirotecnia de una elección tan disputada como la de los Estados Unidos, pocos han reparado en la amenazaque se cierne en la candidata que representa, no al norteamericano promedio como lo hace Trump, sino a la élite belicista y criminal que dirige aquel aquél país sin importar candidatos y colores: aquella que lo mismo rige la política exterior, no desde el Capitolio sino desde la Lockheed Martin, y proyectagolpes de Estadodesde Wall Street, como es el caso de Hillary Rodham Clinton.

Aplaudida por los neoconservadores que la identifican como una halcona del imperialismo norteamericano, estos subrayan que no ha habido invasión, derrocamiento o crimen militar que Clinton no haya votado—o incluso dirigido—en los últimos veinte años; ya como senadora o como Secretaria de Estado.

Como discípula de Henry Kissinger, Clinton se enorgullece no solo de haber amagado a Irán con “borrarlo del mapa” sinode haber dirigido la invasión de Afganistán, la guerra en Libia(“el peor error de mi administración”según Obama), la intervención en Siria, el apoyo a regímenes totalitarios a los que benefició con contratos de armas (quienes son los generosos donadores de la Fundación Clinton) y hasta el golpe de Estado en Honduras que impulsó la huida de decenas de miles de niños a México y Estados Unidos, buscando escapar a la violencia que desató en 2009, y a quienes ellaordenó deportar a su país.

De hecho, dentro de su política racista y antimigrante que presumía todavía en noviembre del 2015, definía a los niños negros como “super depredadores” en el mismo sentido que Trump llamaba “violadores” a los mexicanos ytambién proponía la construcción de un muro, con la única salvedad que al cuestionársele en que difería de su rival, se limitó a decir que “Trump habla de un muro más alto”.

De aquí que el panorama no sea nada halagüeño al norte del Río Bravo mientras la elección se vea reducida en votar el menor de entre ambos males; y quienes solo reparan en las bravuconadas del candidato republicano pasan de largo el hecho de que la demócrata Hillary es tanto o más peligrosa porquetiene sus manos llenas de sangre suficiente como para probarlo.


enrique.sada@hotmail.com