Verdad Amarga

La sangre al río: México desde Nueva York

Si el escarnio merecido ante los medios de comunicación, exponiendo las desapariciones de civiles y sus muertes como Crímenes de Estado—que es lo propio de un país en donde las instituciones se encuentran vulneradas por la corrupción y la ineptitud—no eran suficientes, los señalamientos del otro lado del Río Bravo quizá puedan lograr lo que hasta ahora no se ha visto por parte del Gobierno Federal en lo que atañe al descubrimiento de nuevas fosas donde afloran decenas de cadáveres que no pertenecen a los 43 normalistas secuestrados en Guerrero.Así, mientras el presidente de la República hacía acto de presencia en la ciudad de Torreón para la inauguración del Libramiento Norte Laguna—justo en donde la semana anterior, los federales habían capturado al capo Vicente Carrillo Fuentes, hermano de Amado Carrillo—el New York Times disparaba su segundo artículo contra Peña Nieto tras las ejecuciones realizadas en Iguala.De acuerdo con el reportaje de Damien Caveoct, el arresto del narcotraficante en cuestión, lejos de ser tomado en serio, debería de ser considerado como un acto de teatralidad si se toman en cuenta las apariciones de las últimas decenas de cuerpos, parcialmente quemados, que siguen emergiendo desde las fosas clandestinas en donde aún no han sido encontrados los estudiantes asesinados a finales de septiembre por miembros de la Policía Municipal. Por ello es que el momento mismo del arresto de quien era considerado como el heredero al mando del Cártel de Ciudad Juárez (alguien con muy bajo perfil de peligrosidad y a quien incluso varios creían ya  retirado del negocio de las drogas) resulta demasiado sospechoso dentro y fuera del país en lo que, de acuerdo con el medio, se presenta para el mandatario como el mayor escándalo del sexenio. Según el criterio de especialistas en seguridad nacional y la opinión de ex agentes de inteligencia—en común con oficiales estadounidenses—la actual administración federal se enfrenta ante la disyuntiva de tener que implementar una nueva reforma inmediata al sistema penal en cuanto a la impartición de justicia (una más que habría que añadir a las últimas once y no menos polémicas reformas estructurales ya aprobadas), sin tener la voluntad de hacerlo, y menos cuando todas sus baterías se han focalizado desde un principio en la necesidad de mejorar la economía del país a  cualquier costo, hecho que tampoco se ha concretado y que rebasa por mucho las muy desatinadas declaraciones del Secretario de Hacienda Luís Videgaray (lamentando la pérdida de inversiones más que las vidas humanas) al igual que sus expectativas ilusas de crecimiento del 3.4 por ciento para el 2015. Y si a todo lo anterior sumamos las declaraciones de investigadores y expertos como Raúl Benítez Manaut de la UNAM, de Alejandro Hope y de Jorge Chabat, del CIDE, en cuanto a la poca credibilidad que representa esta captura, reproducidas sin ambages por el mismo diario, entonces la lectura que se ofrece desde la realpolitik es que muy pronto vendrá la reprimenda, desde la Casa Blanca,  al encargado de la conserjería de su traspatio, en Los Pinos, por el desorden con que se ha conducido en tan poco tiempo. 


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