Verdad Amarga

Una revolución interrumpida: encuentro con Alan Knight

Entre las pocas voces sensatas que como autoridad pueden hablar llanamente sobre nuestra historia con la claridad que concede la voz de la razón y una conciencia clara; libre del muy común lastre de los dogmatismos ideológicos y, sobre todo, de los vergonzosos compromisos que se traducen en una serie de continuas concertacesiones morales a las que se ven obligados los asalariados del Estado(y por ende, los más febriles defensores del Viejo Régimen) que pegan con la “izquierda” pero cobran con la derecha, todavía tenemos la fortuna de poder contar entre nosotros con el Dr. Alan Knight. En reunión privada y de sumo gratificante, tuve la ocasión de convivir así como escuchar de viva voz nada menos que al célebre historiador de la Universidad de Oxford, autor de The Mexican Revolution, publicada en dos tomos en la década de los ochentas—y según pude ver, atinadamente editada en español, en un solo tomo, por el Fondo de Cultura Económica—y que tras su publicación vino a desmontar una serie de mitos y tabús, entre los muchos que se han venido entronizando por obra y gracia del dedazo presidencial o repitiéndose como dogmas por varias generaciones de “académicos” que de manera lamentable han venido a oficiar como artífices y sumos sacerdotes de esta extraña religión de estado en que ha degenerado la llamada Revolución Mexicana desde la década de los años veintes del siglo anterior.

Sin poses ni actitudes pontificantes, con una sencillez y bonhomía no habitual entre los historiadores mexicanos, el célebre catedrático expuso en resumidas cuentas nada menos que el contenido de sus investigaciones y la serie de descubrimientos que caracterizaron a la misma tales como el retroceso político-económico en que vino a degenerar todo un país después de una prolongada lucha armada que muy lejos de significar progreso, democracia o justicia social, solo vino a traducirse en un relevo dentro de la otrora clase gobernante: con costo de un millón de vidas y treinta años de retroceso en comparación con otras naciones hermanas como Argentina, Chile y Brasil que no padecieron los sobresaltos de una guerra civil como la nuestra. Enfatizando sobre todo la posición que México ocupaba en el concierto de naciones previo al estallido de 1910, rescatando la figura de Madero tan denostada por la historiografía oficial y la escuela marxista; cuestionando el carácter contrarrevolucionario de Emiliano Zapata(el histórico por encima del mito hipertrofiado); la absurda persecución religiosa que derivó en el estallido de la revolución cristera y llegando hasta el apartado de la cruzada vasconcelista, a la que definió como un movimiento liberal y auténticamente democrático que puso en entredicho al régimen, quedó claro que no todo está dicho ni escrito en torno a lo que fuera el primer estallido social del siglo XX pese a lo que aún puedan gritar sus panegiristas y en ello también la certeza de que existen por igual un relevo generacional y una serie de investigadores revisionistas que sin duda alguna han contribuido a poner en entredicho a la Historia Oficial y a su “santoral patriótico” en aras de la Verdad, sin adjetivos.

enrique.sada@hotmail.com