Verdad Amarga

La pasión que nos une

“La única medalla que he ganado en la vida era de hojalata y decepción”.

Joaquín Sabina.


Todo ocurrió frente a las cámaras, hace más de un par de semanas. Como si fueran cadetes espaciales que regresan de una misión exitosa, un grupo nutrido de hombres es recibido por el presidente de la República Mexicana en la residencia oficial de Los Pinos. Capitaneados por un tipo grueso y desgarbado, ostentando sonrisas blancas y corbatas verdes, entonaron el Himno Nacional mientras el titular del poder ejecutivo los festejaba como héroes. Pero no; estos hombres no vienen de colonizar la luna, ni de firmar la paz en la franja de Gaza o Michoacán, ni mucho menos acaban de descubrir la cura contra el cáncer o la solución a la recesión económica que viene asentándose desde hace dos años. Por el contrario: son los miembros de la Selección Mexicana quienes vuelven alegres y derrotados, argumentando cómo la culpa del fracaso siempre son “los otros” en vez de examinar su propio rendimiento que, de haber sido óptimo, habría bastado para calificar o vencer, con o sin penales de por medio.Mientras tanto, esa misma semana, otro grupo de mexicanos se llevaba el oro de vuelta a casa: un equipo de 30 alumnos de diversas facultades de la UNAM ganó el primer lugar mundial en la categoría Ingeniería y construcción del concurso de casas solares Solar Decathlon Europe 2014, que se celebra en Versalles, Francia, y no fueron los únicos. Olga Medrano Martín del Campo, estudiante del Centro de Desarrollo Integral Arboledas, encabezaba y ganaba para México la medalla de oro de la XVI Olimpiada Matemática de Centroamérica y el Caribe mientras la Selección Mexicana perfilaba el ocaso de su participación en Brasil.Otro caso de triunfo a todas luces fue también el del joven José de Jesús García Lima, originario de la Huasteca, quien logró imponerse sobre más de 238 concursantes, llevándose una de las medallas de oro—la primera que gana México desde que inició su participación en 1999—en  la XXV Olimpiada Internacional de Biología, celebrada en Indonesia. Y lo mismo sucede con el equipo integrado por Adrián Sánchez Reyes, Daniel Navarro Hernández, Juan García Rejón y Óscar Alberto Trejo Espinosa, de la carrera de Ingeniería en Control y Automatización, así como Daniel Rubén Rojas Rodríguez y Humberto Huerta Rodríguez, de Comunicaciones y Electrónica, que como alumnos del Instituto Politécnico Nacional obtuvieron el primer, segundo, tercer, cuarto y quinto lugar en el Robo Core Winter Challenge 2014, la competencia de robótica más importante de América Latina, celebrada en Sao Paolo, Brasil.  Sin embargo, ninguno de ellos fue felicitado por el presidente de la República—ni siquiera por  Chuayffet— ni será recibido como orgullo nacional con cena de gala en el salón Ávila Camacho, como sí sucede con los perdedores de siempre. Es cierto que todos los gobiernos buscan en el deporte un escape para su propia incompetencia, vendiendo una ilusión efímera de unidad nacional en torno a la “pasión que nos une”, como una fuente de gloria barata que, en México y en el presente contexto—con Mireles preso, con la Ley Telecom y las reformas secundarias energéticas—no puede ser sino atroz. 


enrique.sada@hotmail.com