Verdad Amarga

La pareja presidencial

“A López Mateos le tocó tratar con Kennedy que era todo un caballero,  en cambio a mí me tocó tratar con Johnson que es todo un patán”

Gustavo Díaz Ordaz.


Del 29 de junio y 1 de Julio de 1962, el presidente John F. Kennedy y su esposa Jacqueline Bouvier realizaron una visita oficial a México, en un hecho histórico y cuya trascendencia remite en automático al encuentro entre los presidentes Díaz y Taft en 1909. Recibidos por el presidente Adolfo López Mateos y su esposa, visitaron el Zócalo, Bellas Artes y la Basílica de Guadalupe, recorriendo calles y avenidas en auto descubierto.

Dicho encuentro sirvió para la firma de un convenio temporal para reducir la salinidad del río Colorado cuyas aguas eran empleadas por los agricultores de Mexicali, un préstamo de 20 millones de dólares para estimular al campo mexicano y la reanexión de El Chamizal a México por parte de Estados Unidos, como acto único en la historia de la diplomacia y las asimetrías políticas entre ambos países.

Tocó a los estudiantes de la Secundaria No.3 no solo el privilegio de hacerle valla a la pareja presidencial en su recorrido por el Paseo de la Reforma sino también el gusto de desayunar con ellos en Palacio Nacional, donde los asistentes recuerdan la bonhomía y caballerosidad de John así como la sencillez y elegancia de Jackie a la par de Ave de López Mateos y de su hija, quien convivía alegre y de motu propio con los niños invitados a la ceremonia.

Desde su llegada al país el pueblo mexicano se entregó al carisma y simpatía de los Kennedy, convirtiendo una visita de Estado en colorida verbena popular con vallas interminables de gente alegre que aún recuerda y compara como Ave y Jaqueline vestían con una sencillez y elegancia envidiables lo mismo para Margarita Zavala o Angélica Rivera, que no tienen nociones de ello.

En contraste, 52 años después y por esas mismas fechas, la actual pareja presidencial mexicana visitó Francia oficialmente, pero en el sentido opuesto al encuentro Kennedy-López Mateos: no para dignificar  a México, ni para extraditar a Florence Cassez o devolvernos las islas Clipperton sino para dar un espectáculo propio de telenovela—con protestas públicas y muestras de repudio tras su llegada, desaires notorios de la Primera Dama y flirteos con Francois Hollande—en donde la vulgaridad, la ignorancia y el desprecio al quehacer político tanto como al país que se supone representan, fue lo único memorable de esa visita (más sus 114 “invitados” a cargo del erario) que se tradujo como vacacional mientras el dólar volaba a 16 pesos y el “Chapo” Guzmán salía del Penal del Altiplano. 


enrique.sada@hotmail.com