Verdad Amarga

Entre el páramo y la desesperanza: cien años de Juan Rulfo (1917-2017)

“Sabía muy bien de máscarasporque utilizó todas,también las fantasmales”.Marco Antonio Campos, Epitafio para Juan Rulfo.


“Siempre andaba en otro planeta, fabulaba…[pero] no  tenía obsesión de fabular, no lo hacía por obsesivo, sino que lo hacía de modo natural, así era, en ese nivel de realidad vivía. Como que hacía contacto con la humanidad a ratos y a ratos andaba en su mundo personal”.  Al menos así llegó a definir Juan Ascencio, uno de sus amigos más cercanos y autor de una biografía suya, al hombre que como autor de tres pequeños libros  publicados en un periodo de 10 años, llegó para quedarse y convertirse no solo en el más grande exponente de nuestra literatura desde 1955: también en el referente por excelencia de la literatura latinoamericana como precursor del realismo mágico y como el autor de habla hispana más traducido en el mundo, después de la Biblia y el Quijote.

Acostumbrado desde joven a inventarse tantos nombres como realidades alternas para evadir la soledad y lo mismo que un pasado familiar doloroso y trágico, Juan Nepomuceno Carlos Pérez-Rulfo y Vizcaíno Arias nació en Sayula, Jalisco un 16 de Mayo de 1917, entre los estertores de la guerra de pandillas en que degeneró la mal llamada “revolución mexicana” tras la muerte de Francisco I. Madero.

Sus primeros años y su juventud le vino a encontrar entre la persecución a su familia por el bandolero villista Pedro Zamora, su orfandad en el Instituto Luís Silva y, tras la persecución antirreligiosa por el nuevo régimen, en el consecuente estallido de la rebelión cristera, plasmando este ambiente en los cuentos de El llano en llamas, y en su obra maestra: Pedro Páramo; no solo por la evocación de ultratumba sobre un pueblo fantasma sino también por su oralidad poética, el uso del humor negro y por la invención del No-tiempo como elemento metaliterario sin precedentes.

No obstante lo anterior y habiéndonos legado—en palabras de Gabriel García Márquez—en 300 páginas algo tan perdurable y digno como Sófocles, el Gobierno Federal desde 2005 ha escatimado celebrarlo lo mismo en el 50 y 60 aniversario de la publicación de su obra magna que en el 30 aniversario de su muerte, el año pasado.

De modo que hoy, este gigante de las letras hispanas cumple 100 años, y la sola reedición de sus obras (por Editorial RM) es un homenaje insuficiente. 


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