Verdad Amarga

La isla de Elba

Tan inconsciente como ajena a la realidad del país, rodeada de un mar de lujos e impunidad que la clase política transexenal solía tributarle con creces—solo superada por Fidel Velázquez—Elba Esther Gordillo ejercía cacicazgo vitalicio desde su propia isla de la fantasía. Nadie imaginaba que quien en público fanfarroneaba “sudar” lo que derrochaba en Nieman Marcus terminaría modelando en kaki y sin tacones cuando el 26 de febrero (en vísperas del natalicio de José Vasconcelos) del 2013 fue detenida en Toluca por el desfalco de casi 3 mil millones de pesos al sindicato. 

Según la investigación iniciada desde el 2008, tal parece que el desvío de recursos solo sería el menor de los delitos detectados dentro de la muy fronda lista de crímenes cometidos por quien, desde el Salinato, se perfilaba como una más entre los miembros de esa burguesía revolucionaria que aún se ubica por encima de toda justicia.

Sin embargo, era de suponer-se que lo anterior sucedería si atendemos al tradicional método empleado por la empresa televisiva que funge como apéndice del viejo régimen o de cualquier gobierno en turno, tal como hicieran contra Carlos Hank Rohn a quien, previo a allanarle e intentar procesarle, le entrevistaron con la misma inquina que a Elba Esther días antes de su captura: preparando las cámaras cual fusiles, en un remedo de tribunal popular para su escarnio, anticipando su decapitación como bête noire a nivel nacional.Pero que nadie cante victoria ni derrota permanente en este juego de espejos donde, por desgracia, el delito de cuello blanco no es castigado con severidad, en  comparación con quien por hambre roba un pan o un kilo de tortillas.

Y si a ello agregamos los baches legaloides que se abren por su salud, o los acostumbrados desatinos y corruptelas propios de la Suprema Corte de Justicia a la hora de emitir fallos surrealistas, quien hoy se nos vende ante la opinión pública como la encarnación de lo peor del sistema político mexicano podría terminar conmutando su pena, en este año, por simple arresto domiciliario debido a su edad.

De aquí que se infiera que si la isla de Elba ofrece escapatoria, lo mismo puede esperarse que suceda desde la roca de Santa Elena que es Santa Martha Acatitla, sin importar el hecho de que los mexicanos hagamos votos al Cielo, esta Semana Santa, por que su encarcelamiento no sea un caso más de fraude o un nuevo descalabro a lo Florence Cassez, por parte de Peña Nieto; y que pronto, muy pronto—a partir de este 2015—otros canallas junto con los demás poderes fácticos que asolan y sangran al país, conozcan también su Waterloo. 


enrique.sada@hotmail.com