Verdad Amarga

La apuesta por la desmemoria: 70 aniversario de la liberación de Auschwitz

Como es sabido, tanto en México como en el resto del mundo, la historia  se escribe las más de las veces con sangre, pero también con mentiras y omisiones. Al menos esta era la práctica—por no decir “el uso y la costumbre”—heredada del llamado liberalismo decimonónico, al igual que de su apéndice más dogmatizante y cínico: el positivismo de Comte, Spencer y Darwin donde el fin justifica los medios y las atrocidades bajo el estandarte del progreso, con todos los horrores con que la etnolatría ensombreció el siglo XX: ya por quienes pregonaban “raza superior”, “pueblo elegido” o “destino manifiesto”.Muestra singular de cómo estos absurdos arrasaron con toda clase de vida y  orden establecido se puede ver en los campos de exterminio en donde Auschwitz, Dachau y Treblinka siguen resonando desde la tinta como una derrota para la humanidad entera.Y no hace falta meterse en honduras como cuando se cuestiona el dogma pregona seis millones de víctimas (so pena de excomunión social o encarcelamiento), o cuando se llega al otro extremo de negar la barbarie por completo: bajo el oprobio de las Leyes de Nüremberg, donde la suerte de muchos era sellada por cuestiones de “pureza racial”, basta un solo individuo como víctima para condenar a todo un régimen sin necesidad de inflar las cifras.Como acto de desagravio, el 24 de enero se celebraron 70 años de la liberación del campo de concentración más tristemente célebre entre los que abriera el régimen nazi en la década de los treinta.Sin embargo, los titulares de los diarios no se los llevó el recordatorio para que las naciones, las instituciones y los individuos estrecharan lazos para impedir que esto vuelva a repetirse, siendo el agravio y la cobardía quienes ocuparon los primeros sitios tras saberse que Polonia incurrió en la ofensa de no invitar a Vladimir Putin a las conmemoraciones a las que sí invitó a sus  homólogos en Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos, alegando que “fueron soldados ucranianos quienes liberaron Auschwitz”, omitiendo que aún bajo este supuesto, la liberación fue hecha bajo la bandera de la entonces Unión Soviética (que confederaba a varios países). No deja de ser deplorable como se juega o se escatiman los méritos históricos de los pueblos en virtud de intereses mezquinos y coyunturas recientes; lo peor es que quienes le apuestan a ello son los escriben los libros de historia y emiten juicios desde Hollywood, sin reparar en que con ello, lejos de conjurar la tragedia—para evitar que se repita—la perpetúan para lucrar con ella. 


enrique.sada@hotmail.com