Verdad Amarga

Zapatero a tus zapatos

Desde los atentados del 11 de Marzo en Madrid, mismos a los que debió su entrada a La Moncloa,—no por simpatía popular ni por despliegue de virtud alguna—la figura de José Luís Rodríguez Zapatero como ex presidente de Gobierno en España siempre estuvo marcada por la sospecha y la parcialidad  previo a su ascenso al poder: poco antes, todavía como oposición, era visto con recelo por su controversial cercanía con el rey Mohamed VI de Marruecos en momentos de tensión internacional, como lo fue la invasión de Perejil, estando Aznar en el poder y en juego la soberanía peninsular. 

Ahora, cómoda mente retirado y lejos de su responsabilidad respecto a la crisis económica y de seguridad que inició bajo su mandato, Zapatero se vende ahora como conferenciante de una cátedra que bajo el título de “Estudios de la Civilización Islámica y Renovación del Pensamiento Religioso”, patrocinada por la Fundación Euroárabe, e impartida por la Universidad de Granada, hoy se le presenta lucrativa y de interés para el hombre que dejó plantado al Papa durante su visita en el 2010; el mismo que se encargó de eliminar monumentos y simbología cristiana tanto como nacionalista a través de su “ley de memoria histórica” donde prevaleció el dolo, el sectarismo político y la parcialidad antirreligiosa. 

Sin embargo, el culmen del cinismo y la estulticia por parte del ex Jefe de Gobierno—o por quien sea que le escribe sus discursos—fue una frase reciente que da rienda suelta a la hilaridad; decir que “España se siente orgullosa de la influencia del Islam en nuestra historia y de su rico legado en nuestra lengua y en nuestro patrimonio artístico”.

Lo anterior resulta a todas luces no solo una muestra de ingenuidad sino una broma pesada para quien no sepa un mínimo sobre la historia de la Madre Patria y el contexto de más de 700 años de resistencia ante la invasión de los moros en la Península; en primer lugar, porque Zapatero confunde por completo a los moros (provenientes de África, iconoclastas salvajes tanto como destructores del saber y del patrimonio histórico-cultural) con los mozárabes (que eran cristianos árabes, ya radicados tiempo atrás en España, así como cultivados y defensores del Reino contra la barbarie mahometana).

Lo grave en este caso no es solo la apuesta constante por la desmemoria de parte de la partidocracia en la Madre Patria—llámense PSOE o PP— sino el saber al amparo del poder en turno en Occidente (lo mismo en México que en España) hay sectores más preocupados en defender derechos ajenos mientras ignoran la cultura propia, cuando no la atacan directamente. 


enrique.sada@hotmail.com