Verdad Amarga

Una Tercera Guerra Mundial

Cuando la Dama Eliza Manningham-Buller, Directora General del MI5—el Servicio de Inteligencia Militar del Interior, en Reino Unido—brindó su última aparición pública como jefa en 2007, muchos creyeron que se había excedido cuando asentó que: “El enemigo no está solo en nuestra puerta electrónica, se encuentra en casa”, refiriéndose a los dos millones de musulmanes en Gran Bretaña. Sin embargo, lo acontecido en los últimos dos años en  Londres, París en Medio Oriente ha hecho repensar  la realidad.

Y es que desde su irrupción violenta en Mosul (Irak), además del  éxodo, la tortura y la muerte de decenas de miles de cristianos y yazadíes, la comunidad internacional ha visto como los crímenes del autodenominado Estado Islámico (ISIS) se siguen multiplicando en una ola de sangre y de horror como no se ha visto desde la última gran guerra del siglo XX, expandiendo su califato ante la pasividad del Consejo de Seguridad de las Naciones evidenciando una actitud tan pésima como extraña, según el parecer de varios analistas. 

Desde que ocurrieron los primeros levantamientos que derrocaron a los regímenes dictatoriales en Túnez, Egipto, Libia y Yemen, era evidente la mano tanto de los Estados Unidos como de Francia tras bambalinas.

Sin embargo, ahora que esto desencadenara una guerra civil que ya tiene cinco años en Siria, tal parece que la mano que giró la rueda solo ha brillado por su ausencia, salvo algún discurso donde Obama y Hollande condenan las masacres y violaciones a los derechos humanos en estos países—de dientes para afuera—pero se cruzan de brazos ante la ola de sangre que ha crecido, entre un mar de inestabilidad política, desde que las tropas norteamericanas iniciaron su retiro en 2011.

Desde entonces, la imposición de la llamada ley sharia, las persecuciones contra cristianos (que incluye el asesinato de niños crucificados o enterrados vivos, destrucción de iglesias milenarias y la esclavización de mujeres) y el avance territorial de estas huestes salvajes ha alentado a radicales de otros países a sumarse al ISIS en Libia, ante lo que llaman “la primavera árabe”, donde fueron decapitados 21 cristianos coptos la semana pasada. 

Lo increíble es que solo el rey Abdullah II de Jordania reacciona ante la amenaza como algo que amaga al mundo entero, llegando a encabezar incursiones aéreas y bombardeos ante lo que él ha venido a denominar como “la tercera guerra mundial” en tanto Obama le niega su apoyo, Hollande mira partidos de fútbol y el Secretario General de la ONU, el coreano Baan Ki Moon,sigue durmiendo la siesta mientras el mundo observa. 


enrique.sada@hotmail.com