Verdad Amarga

Salvando a México

Durante la muy polémica fase posterior a la elección presidencial del 2012, mientras diarios como el London Times, El País o Le Monde cuestionaban las irregularidades en torno al proceso electoral y aún barajeaban en sus titulares el muy posible retorno de “la dictature parfait” en México, desde Washington, el inquilino de la Casa Blanca nunca dudó en ser el primero en telefonear y levantarle la mano como triunfador al presidente Enrique Peña Nieto cuando aún la moneda, al menos en nuestro país, se encontraba todavía en el aire. Muchos sabemos de antemano lo que significa para nuestra clase política recibir el espaldarazo, históricamente hablando, por parte de quienes rigen la nación de las barras y las estrellas; o más aún, el reconocimiento tácito por parte del eterno “invitado de piedra” en cuanto respecta a nuestra vida política tanto como al correr de nuestros asuntos domésticos. Recordamos perfectamente lo que dicho espaldarazo representó para una amplia gama de personajes de nuestra historia, pasando por Calderón, Cárdenas, Calles, Obregón, Carranza, Huerta, Juárez y Santa Anna. Así mismo, tampoco nos es ajeno lo que el desconocimiento de Washington significó en su momento para personajes tales como Almazán, Vasconcelos, Madero, Díaz, Maximiliano, Miramón e Iturbide, de modo que para quienes nos alcanza la memoria de lo que ha sido el devenir de nuestra Patria en filo de cumplir doscientos años como nación independiente en el 2021, no nos sorprende en lo absoluto la portada de la revista Time—en donde aparece el presidente, en primer plano, con la leyenda “Salvando a México”—tanto como nos resultan francamente risibles las reacciones y los exabruptos derramados en torno a la misma por parte de las “buenas conciencias” o la llamada “izquierda pensante”. Ahora que la manzana de la discordia, por así decirle a la portada en cuestión, parece generar amplio revuelo en los medios de comunicación bien vale señalar que no es la primera vez que el ahora primer mandatario aparecía en ella (como lo hiciera en diciembre del 2012) ni tampoco la primera vez en que los apóstoles usufructuarios del Destino Manifiesto  premian a sus cachorros en México, tal y como se le brindó la misma cobertura desde 1924 a Plutarco Elías Calles, Pascual Ortíz Rubio, Lázaro Cárdenas, Manuel Ávila Camacho, Miguel Alemán Valdés, Adolfo Ruíz Cortines, Adolfo López Mateos, José López Portillo y Miguel de la Madrid, tan solo por nombrar a algunos. No nos sorprende entonces esta extraña mezcla entre pasarela y desfile con carro alegórico, seguramente a cuenta del erario público, en una publicación que lo mismo ha celebrado a personajes torvos de nuestra historia que a Adolfo Hitler o George W. Bush. Lo que sí nos indigna en cambio, y nos aterra a muchos, es la falta de memoria por parte de los mexicanos y la poca estatura moral de quienes hoy se rasgan las vestiduras por esta bagatela (abrogándose ante otros la etiqueta de “verdaderos salvadores de México”) pero aplauden la represión estudiantil en Venezuela; de quienes llamaban espurio al actual presidente, mientras hacían gala pública de su amor por AMLO, y hoy trabajan en instancias oficiales para el Gobierno Federal.


enrique.sada@hotmail.com