Verdad Amarga

Rusia, Ucrania y la Realpolitik

Cuando Otto von Bismark, entre los estertores propios de la unificación alemana y el polvo fresco de las trincheras de Sedan, acuñó el término de la Realpolitik como aportación propia para la diplomacia,—que no deja de ser otro campo de batalla—nunca imaginó el peso que sus palabras cobrarían en adelante para el mundo tanto como para su país a lo largo del siglo XX. Con dos guerras a cuestas, y dos grandes derrotas, Alemania pagó el precio de su arrojo por apostarle al pragmatismo cuando ocupó Polonia para tomar el tan ansiado corredor de Danzig.


Sin embargo, el tratar de aplicar en particular esta enseñanza del pasado bajo los mismos términos sería apostarle a una receta fácil y al despropósito a la vez; por el contrario, el conflicto que se presenta en Ucrania desentraña como fondo una serie de complejidades o “razones de estado”(como dirían los seguidores de Bismark y Richelieu) en torno al nuevo papel de las potencias occidentales en nuestro mundo contemporáneo o más aún: como el reto que la naturaleza misma impone, muy por encima de los intereses mezquinos de los lobbys internacionales, en cada región.


Desafortunadamente, en este caso vemos el mismo caldo de cultivo que degeneró en manifestaciones populares y represión violenta que acontece en Venezuela, o lo que es lo mismo: el hartazgo del ciudadano común ante la ineptitud e indolencia de sus gobernantes. Y por si lo anterior fuera poco, al amago de la disensión interior viene a sumarse también la amenaza del exterior que representa la intromisión de los Estados Unidos, como el principal especulador o detonante de todas las desgracias ajenas, más la sombra de Rusia que por dignidad y por cercanía tampoco está dispuesta a que el caos o la oportunidad (según se vea) toque a sus puertas más de una vez.


Y en este nuevo drama en donde ya no es Danzig sino Crimea la manzana de la discordia, tal parece que Ucrania se apresta para convertirse en el nuevo campo de batalla para varios frentes: entre la Federación rusa y los estadounidenses por disputarse su influencia en la zona; entre el premier ucraniano y la oposición en su país, entre los partidos que han defraudado la confianza del pueblo frente a los ciudadanos que no están dispuestos a permitirlo más, y por último, entre los nacionalistas y la presencia histórica de rusoparlantes en la región.


A esto han llevado los excesos de los politicastros a ambos lados de los mares, (llámense Maduro o Yanuocovich) y en esto es en lo que termina degenerando toda democracia cuando se sigue vendiendo al pueblo que la misma es la meta y no un camino para alcanzar ese estado que se traduzca en bienestar y plenitud de derechos.


enrique.sada@hotmail.com