Verdad Amarga

Los “Panama Papers”: del fiasco a la desazón

Desde su nacimiento forzado, luego de ser mutilada a la República de Colombia por la nación de las barras y las estrellas, Panamá tuvo que abrirse paso para acreditar su propio reconocimiento ante otros estados nacionales—siendo México, con Porfirio Díaz, el último y más renuente en reconocerlo—y demostrar que más allá del Canal interoceánico tan ambicionado, también podría rebasar el mote de país satélite o de “república bananera”(banana republic) con que sus padres yanquis suelen designar a este país y a  otras naciones latinoamericanas desde entonces.

Así pues, tras la entrega definitiva del Canal a finales de los noventa, Panamá se ha convertido en una nación pujante y próspera, distinguiéndose no solo por su muy particular posición geográfica: también lo ha hecho por iniciativa propia, apostándole al desarrollo y  la apertura financiera más allá de lo meramente portuario, convirtiéndose en el 2015 en el país hispanoamericano con el PIB más elevado (cercano al 6% de crecimiento anual).

Parte de este crecimiento radica en que el país también se ha especializado como proveedor de servicios financieros "offshore" o extraterritoriales a clientes que no residen en dicho país, generando suspicacia entre quienes afirman que los mismos son paraísos fiscales destinados a la evasión, tras una serie de supuestas filtraciones mediáticas que lo mismo ponían en la palestra a Leonel Messi, que al presidente Macri y allegados a Vladimir Putin, entre otros.

En México se barajeaban nombres de políticos y de empresarios influyentes como Ricardo Salinas Pliego, presidente de TV Azteca; Hinojosa Cantú, de Grupo HIGA, y hasta la actriz Edith González según información del diario alemán Süddeutsche Zeitung, compartido por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) con Aristegui Noticias entre otros.

Lo cuestionable en este caso, además de las fuentes, es la evidente parcialidad en la lista de indiciados, donde no aparecen personajes de “izquierda” como acusados: ni los Kirchner, ni los Archiduques Castro, ni Lula Da Silva, ni Marcelo Ebrard ni los beneficiarios de segundos pisos  o de la infame Línea 12 del Metro.

Lo peor de todo es que, más allá de este espectáculo—mezcla de nota rosa con Auto de Fe—dada la complicidad entre quienes integran el sistema político mexicano garantiza impunidad tanto a presuntos responsables como a seguros culpables; esto es, en caso de que las alusiones fueran ciertas, más allá del pan y circo que acostumbran, desde el más vil amarillismo, quienes venden este tipo de notas.


enrique.sada@hotmail.com