Verdad Amarga

Miedo y asco en Europa

Muchos recordarán Fear and Loathing in Las Vegas Miedo y asco en Las Vegas— más por la adaptación fílmica estelarizada por Johny Depp que por la obra icónica de Hunter Thompson que narra la historia del viaje surrealista de Thompson y su abogado (cruzando el desierto rumbo a Las Vegas) en busca del “sueño americano”, acompañados de alucinógenos, personajes de fábula y anarquismo en la maleta de viaje.

De manera similar, el año pasado una hégira de hombres y mujeres de Medio Oriente, cobijados eufemísticamente como “refugiados”, emprendieron el viaje cruzando el Mediterráneo en busca, según decían, del “sueño europeo” donde la posmodernidad y el multiculturalismo les esperaban con los brazos abiertos para integrarse con ventajas que los estados nacionales son reacios en concederle siquiera a sus propios ciudadanos.

Lo que nadie esperaba era que durante las celebraciones de Nochevieja, más de mil árabes y norteafricanos asaltaran sexualmente a cien mujeres en Colonia, Alemania, hecho que se repitió con horror  en otras ciudades como Stuttgart, Düsseldorf y Hamburgo. Ante el ultraje, Henriette Reckker,  alcaldesa de Colonia solo vino a empeorar las cosas respondiendo que lo ocurrido es culpa de las mujeres por “no vestir recatadamente” ni usar Burka, decretando además que no habría castigo ni detenciones para los agresores musulmanes. Sobra decir que esta respuesta venida por parte de una autoridad religiosa terminaría con su linchamiento mediático ante la prensa, y no fue así.

Pero lo más interesante en todo esto fue la reacción de las organizaciones feministas, indecisas entre el silencio incómodo y lo absurdo: balbuceando que las cien ultrajadas junto con los testigos de los hechos habían inventado las acusaciones por xenofobia; esto es, que contrario a lo que días antes sostenían como un dogma —el que las mujeres nunca mienten cuando denuncian abusos, y que las denuncias falsas son un mito— hoy resulta falso como artículo de fe para la religiosidad de género.

No menos vergonzante fue la reacción de la prensa alemana que ocultó cuatro días este suceso donde aquellos que habían sido recibidos por autoridades y ciudadanos con botellas de agua y osos de peluche, empezaron disparando a la catedral y a la policía en Colonia

Y lo terrible es que  mientras los medios silenciaban los  ataques y los ciudadanos que protestan por lo ocurrido son reprimidos por sus propias autoridades (acusados de “xenófobos”), los responsables y demás apéndices del marxismo cultural, siguen guardando silencio cómplice en esta espiral de pesadilla que rebasa el surrealismo de Thompson.


enrique.sada@hotmail.com