Verdad Amarga

Kennedy desclasificado: los gatos de la CIA en México

De entre la serie de documentos desclasificados del 20% que faltaban de los Archivos sobre Kennedy, tal parece que sorprendió a muchos el que se supiere que al menos tres presidentes mexicanos (Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez) trabajaron para la Agencia Central de Inteligencia norteamericana (CIA); sin duda alguna, información que en la década de los noventa—cuando empezaron a desclasificarse por Ley algunos de los archivos—el gobierno estadounidense decidió reservarse para impedir que las revelaciones afectaran, por su descrédito, al gobierno mexicano y al partido en el gobierno durante el sexenio de Ernesto Zedillo, en el marco del recién estrenado Tratado de Libre Comercio. 

“Ese fue el argumento que usaron el Departamento de Estado y la CIA para convencernos de no publicar algunos de los detalles operativos de cómo compartían información de inteligencia con México”, refirió el juez federal John R. Tunheim, titular del Panel de Revisión de los Archivos sobre el magnicidio que sacudió al mundo en 1963.

Sin embargo, esto ya se sabía desde que Phillip Agge publicara en los setentas Inside the Company; libro donde expuso en su momento nada menos que a Luis Echeverría como agente de la CIA y mostraba el por qué su demagógica actitud de traer a disidentes comunistas chilenos y argentinos a engrosar la nómina de nuestra burocracia, más que a motu propio, por orden del Secretario de Estado Henry Kissinger para tenerlos controlados y sumisos.

En un tablero geopolítico tan caliente como lo era América Latina en los sesentas, a causa del macabro juego de ajedrez que libraban tanto la CIA como la KGB—ya financiando a títeres como Allende en Chile, o buscando aprovechar su derrocamiento, como hicieron los norteamericanos—es que se entienden estas estrategias al igual que políticas fraternas como la “Alianza para el Progreso”; pero nada justifica en nuestro país semejante entreguismo criminal en quienes por su actuación merecían ser removidos y hasta encarcelados por el delito de traición a la Patria, como es el caso de los tres aludidos.

En fin: tampoco nada nuevo bajo el sol, más que la misma tendencia histórica tan “revolucionaria” como deplorable—en la misma tradición  servil y antimexicana de los Juárez, los Gómez Farías, los Ocampo y los Lerdo—en todos los presidentes desde Victoriano Huerta hasta el actual. 


enrique.sada@hotmail.com