Verdad Amarga

Feliz año viejo

Nada parece que sucede cuando se miran los acontecimientos a través de artificios como la red y las telecomunicaciones; mismos que dada la frialdad con la que nos acercan a la realidad, proveen la sensación quirúrgica y poco comprometedora de que lo que vemos no nos alcanza, como si todo fuera un guión o como si lo que a la vista se presenta estuviera transmitiéndose desde otro planeta. No obstante, el golpe de la realidad se dejará sentir tarde que temprano, sacudiéndonos o tocando a nuestras puertas.
En México, como en el resto del mundo, la situación prevalente entre la legalidad y la simulación, entre las instituciones aparentes y la inercia que acarrea la ausencia patente de las mismas, entre los índices macroeconómicos maquillados frente a un panorama de recesión, nos hacen mirar atrás (a lo que fuera del año que se va) no precisamente con optimismo, en tanto el intento de mirar a lo que viene el año entrante  termina (no en la luz al final del túnel) arrojándonos un panorama que se nos antoja tan frío como brumoso.
Pasó el primer año, el llamado de arranque, para la administración del presidente Enrique Peña Nieto y sin embargo, pareciera que muy lejos de haberle dado vuelta a la página anterior, esto es, a todo lo oprobioso del régimen calderonista, este viejo “nuevo” régimen pareciera convertirse tan solo en una extensión o apéndice del sexenio pasado: en tanto la inseguridad prevalece y favorece un estado de cosas como lo fue la creación de las llamadas autodefensas en varias zonas de Michoacán, Oaxaca y Guerrero, en el norte del país se nota aún más el incremento general en la delincuencia, con los secuestros y la falta de empleos a la alza; por lo que respecta al panorama político en materia de ajuste de cuentas, se nos obsequió la captura (con más olor a cobro de factura o revanchismo político) por parte del Gobierno Federal en contra de Elba Esther Gordillo pero manteniendo libres e impunes a una Florence Cassez y a un Carlos Romero Deschamps. Como colofón en materia de justicia, la Suprema Corte ha hecho gala de haber sido galardonada como instancia del año “por su defensa de los Derechos Humanos” por parte de la Organización de las Naciones Unidas en tanto las víctimas y los deudos de la tragedia en la Guardería ABC tanto como los parientes y ex secuestrados por Cassez siguen esperando justicia o represalias en su propia casa.
En materia de educación pública por su parte, reciclamos al responsable de las masacres de Acteal y Aguas Blancas (con los mismos delirios de cuando desempeñaba como Secretario de Gobernación) deslindándose de minucias como los errores ortográficos en los libros de texto gratuitos pero fomentando la ignorancia en materia histórica y apostándole al adoctrinamiento con el mismo panteón rancio de los “héroes” impuestos por la “revolución triunfante”, apuntalados por sus más fieles esbirros, lo mismo desde la nómina de la SEP que del INHERM o del INAH.
En fin, todo un recuento de lugares comunes que lejos de presentarnos la idea de un año nuevo en puerta, parece remitirnos a 1974 cuando en la radio se escucha un mensaje que nos suena familiar por repetido: “Los problemas que hemos tenido en el 2013, se agudizarán en el 2014 en todo el mundo…”.


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