El truco de “Van Halen”

Con más de 90 millones de copias vendidas en el mundo, “Van Halen” es una de las bandas de rock más exitosas de los 80´s. Miembro del “Salón de la Fama del Rock”, ganó el premio Grammy por su álbum “For Unlawful Carnal Knowledge” y ostenta el récord de más hits ochenteros incluidos en la prestigiada revista Billboard.Muchos crecimos escuchando sus éxitos “Jump”, “Eruption”, “Dreams” o “Runnin’ with the devil”, que todavía se escuchan en algunos programas de radio y televisión, así como en discotecas. De más de medio centenar de cuartillas era el contrato que los promotores locales debían suscribir con el grupo durante sus giras. El contenido incluía desde  detalles técnicos, logísticos y de seguridad, hasta frívolas exigencias sobre el tipo y forma de servirles alimentos y bebidas.Una aparente minucia era la obligaciónde tenerles siempre chocolates “M&M´s” en los camerinos, pero sin las “lunetas” cafés. Cuando este detalle se ventiló la prensa, fue considerado un caso de exceso y arrogancia. Eran los primeros años de la década ochentera. Van Halen se encontraba en la cima de la popularidad. Sin embargo, dicha condición no era una necedad. El show era tan extravagante, intenso y moderno que requería un seguimiento al pie de la letra de las cláusulas del contrato. Cualquier descuido u omisión podrían poner en riesgo la seguridad del espectáculo, de la banda y del público. Cuando el ahora sesentón David Lee Roth, entonces líder de la banda,veía una charola con “M&M´s” sin chocolates cafés, no le quedaba duda de que el resto del contrato había sido cumplido al pie de la letra, sobre todo en lo relacionado con las cuestiones técnicas difíciles de percibir a simple vista.Muchos accidentes y tragedias habrían podido evitarse si, como lo hizo Lee Roth, hubiese existido un indicador para detectar la verdad sobre las acciones e intenciones de los responsables: encadenar la salida de emergencia de un casino, la ingesta de bebidas alcohólicas de un automovilista o el propósito suicida de un terrorista.Van Halen encontró así un truco sencillo para verificar la eficacia de los promotores de su espectáculo; fórmula práctica, pero no igual de fácil en todos los campos.“Riesgo Moral” es el nombre que los economistas asignamos a este fenómeno. Además de los infortunios o fatalidades que puede generar, es el causante de las altas primas de seguros, de las molestias derivadas de la seguridad en los aeropuertos y del gasto exorbitante de algunos países en inteligencia.Comparto el concepto del Nobel de Economía Kenneth Arrow sobre una de las acepciones del Riesgo Moral: la delegación de responsabilidad, conducta que no tenemos empacho en aplicar en la política, la economía y las finanzas.Es decir, por contar con un seguro descuidamos salud y hábitos de conducir; por votar, dejamos todo en manos de nuestros gobernantes. Pero si no queremos llegar al grado del truco de las lunetas de David Lee Roth, seamos simplemente corresponsables. 


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