Nos pintamos solos

“La mejor política industrial para un país es aquella que no existe”. Durante muchos años esa premisa fue muy popular entre algunos economistas, incluido Jaime Serra Puche, quien la popularizó desde la extinta Secofi en la época de Salinas.En los 70´s México aplicó ese postulado al pie de la letra, después de  abandonarel  agotado modelo de Sustitución de Importaciones. Nuestra inserción en el concierto global a través del GATT y luego conel TLCAN no generó los resultados esperados por la postergación de las reformas estructurales y por la ausencia, precisamente, de una política industrialque hubiese potenciado los beneficios del libre comercio.Carecer de una política industrial es, en sí, una política industrial,pero que manda mensajes negativos al exterior. Con la publicación del Programa de Desarrollo Innovador (Prodein) 2013-2018, México establece los cimientos de política industrial con base en el fortalecimiento de las Cadenas Globales de Valor (CGV).Este año surcará por primera vez los cielos el lujoso y moderno “Learjet 85” de la empresa Bombardier. Aunque despegará con acta de nacimiento estadounidense, porque la planta de ensamble está en Kansas, en realidad su nacionalidad es compartida. Diseño e investigación se realizan en Montreal, el motor se manufactura en Toronto, y las alas, arneses y fuselaje, en Querétaro. Entonces, más que un producto EUA, el Learjet 85 será originario de Norteamérica.La ubicación de estas plantas no obedece al azar ni a un capricho de sus directivos, sino ala oferta, en cada eslabón, de mano de obra especializada, disponibilidad de capital, infraestructura adecuada, proveeduría suficiente, un ecosistema innovador y fortaleza del estado de derecho.No sólo la industria aeroespacial sino también otras consideradas dentro del sector dinámico, como la automotriz y la electrónica, están en situación similar. El Prodein contempla un impulso especial para ellos, sin descuidar los sectores maduro y emergente. De eso se trata la nueva política industrial: de clasificar las industrias en sectores para brindar atención especializada y dirigir los programas y acciones de Gobierno a objetivos específicos en función de la integración a las CGV, principalmente a través de estrategias de innovación, de transferencia de tecnología y de vinculación académica. “Democratizar la productividad” es el término utilizado para referirse al esfuerzo de generar los incentivos correctos, eliminar las barreras a la productividad y competitividad, y procurar el desarrollo económico de todas las regiones, sectores y grupos sociales por igual.La competencia ya no es entre países, sino entre regiones o bloques económicos. Los globalifóbicos no tienen cabida en este contexto, y quien no lo entienda así, estará fuera de la ecuación del éxito económico. La mejor política industrial es la que existe, se genera con seriedad, se da a conocer y se aplica con ingenio. Y para eso, los mexicanos nos pintamos solos. 


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