El nuevo rostro de México

Por estas épocas los economistas nos vemos asediados con preguntas sobre nuestros pronósticos y proyecciones del desempeño económico del próximo año.Hasta donde conozco, ninguno de mis colegas es adivino ni cuenta con bola de cristal para predecir el futuro. Entonces, ¿cómo funciona esto de las perspectivas económicas?
Los economistas regularmente valoramos las señales ofrecidas por los mercados, los objetivos de la política pública, las acciones de gobierno y ciertas variables macroeconómicas, para hacer inferencias lógicas a través de modelos preestablecidos. Los mercados no son infalibles y cada vez se tornan más complejos. Durante 2013, plazos fatales  y amenazas descritas con horror por muchos analistas económicos con nombres que inducen temor(DebtCeiling, Fiscal Cliff, Government Shutdown) lejos de ser un lastre para la economía, se convirtieron en combustible para los mercados financieros.
Hace algunos años se publicó un best-seller titulado El Secreto, de Rhonda Byrne. Trata de un fenómeno conocido como “La ley de atracción”: lo que pensamos, consciente o inconscientemente, es lo que atraemos a nuestras vidas. El proceso descrito es medio fantástico, pero nunca abandona la arena racional.
Existe otro fenómeno similar llamado “Efecto Pigmalión”. Según la mitología griega, Pigmalión fue un escultor que se enamoró profundamente de su creación magistral: Galatea. La cuidaba, mimaba y atendía cual amoroso esposo.
Al presenciar tal devoción, Afrodita, la Diosa del amor, le concedió a la escultura inerte el don la vida. La desbordada intensidad del deseo de Pigmalión convirtió en realidad lo imposible.
Dicho portento, también conocido como “Profecía Autocumplida”, se presenta cuando un grupo de individuos cree que ocurrirá un determinado suceso y toma las previsiones al respecto, causando que finalmente el acontecimiento suceda.
Si los industriales creen que habrá inflación, subirán sus precios para compensar la eventual alza en los insumos, generando asíel tan indeseable fenómeno. La misma suerte pudiesen correr el tipo de cambio, las tasas de interés y el crecimiento económico. Por eso el economista debe ser muy cauteloso y responsable. Predicciones negativas no sustentadas pueden ahuyentar capitales y posponer decisiones de inversión, llevando al traste a la economía. La gran cantidad de reformas estructurales aprobadas por el Congreso en 2013, la llegada de inversión extranjera directa sin precedente, los niveles récord en nuestras Reservas Internacionales y la solidez de las variables macro, fortalecen cualquier modelo predictivo, a tal grado que algunos organismos internacionales ya sitúan a México con una expectativa de crecimiento superior al 5% en 2014.
Incluso The Wall Street Journal prevé que México será el nuevo país del futuro de Latinoamérica porque las reformas implementadas “le cambiaron el rostro” a nuestro país.
Sin duda, nos puede ir muy bien. Pero de nosotros depende subirnos, con trabajo y voluntad, a la ola del progreso y del crecimiento económico.
¡Muy feliz Año Nuevo!


emym@enriquemartinez.org.mx