El mejor lugar para vivir

En algún momento de nuestra vida, a la mayoría de nosotros nos ha surgido la duda sobre si vivimos en el lugar correcto.

La empresa Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE) publica anualmente un estudio compuesto por tres  indicadores, ordenando en cada uno de ellos las ciudades mexicanas según su calificación.

El índice “Calidad de Vida” toma en cuenta factores como la oferta y calidad de vivienda, suficiencia de escuelas, movilidad en la ciudad, contaminación ambiental y centros de diversión.

El de “Satisfacción con los Servicios Municipales” califica, la percepción ciudadana sobre dichos servicios: recolección de basura, mantenimiento de parques, alumbrado público, vialidades, pavimentación, agua potable, drenaje y control de ambulantaje.

E igualmente, sobre organización de eventos culturales, actividades deportivas, servicios de salud, fomento al turismo,  internet público, simplificación de trámites para obtener licencias y apertura de negocios.

El índice “Desempeño de los Alcaldes” es un indicador político que pondera la percepción del actuar del presidente municipal.

Los indicadores son herramientas muy útiles para tomar algunas decisiones. Aunque debemos recordar que las personas valoran diferente las cosas. Alguien con una deficiencia cardiaca apreciará más el nivel del mar ofrecido por Manzanillo a la frescura y belleza de la sierra de Arteaga.

Adicionalmente, todas las ciudades deben resultar igualmente atractivas cuando la totalidad de los factores es tomada en cuenta, pues de otra forma nadie viviría en otra que no fuera la mejor.

Supongamos que todos quisieran mudarse a Querétaro, a Colima o a la zona metropolitana de Monterrey. El éxodo masivo causaría inmediatamente un desplome en los precios del bien raíz en las ciudades abandonadas y lo incrementaría en los sitios mencionados.

La caída en los precios de vivienda y  terrenos convierte automáticamente a las ciudades en destinos más atractivos. Al final de cuentas, la calidad de vida de una ciudad está directamente relacionada con el costo de vida, mismo que va de la mano con el mercado inmobiliario.

Y éste, al ser un mercado, está regido por las inflexibles reglas de la oferta y la demanda. Un índice que incluya el precio de la tierra y las casas complementaría la información del mercado. Sería el suplemento perfecto.

Aunque, al final de cuentas, el mejor lugar para vivir es el que nos hace felices.

emym@enriquemartinez.org.mx