La mano visible

Las teorías de Charles Darwin y Adam Smith tienen mucho en común. El primero propuso que los organismos evolucionan con el paso del tiempo, y que solamente las especies más adaptadas a su medio logran sobrevivir mediante un mecanismo llamado “selección natural”.
El segundo se convirtió en el padre de la Economía clásica al afirmar que si se deja en libertad de acción a los mercados habrá una “mano invisible” conductora al óptimo equilibrio. En este proceso, por supuesto, únicamente sobrevivirán las empresas más eficientes: La “destrucción creativa”, concepto popularizado por Joseph Schumpeter.
Sin embargo, la evolución de las especies no es completamente igual a la de las empresas. El medio ambiente cambia lentamente y a largo plazo, mientras los ecosistemas de negocios lo hacen a una velocidad vertiginosa, dificultando el proceso de adaptación empresarial.
Aún los acólitos de Smith y los adláteres de Milton Friedman, Premio Nobel de Economía y promotor del resurgimiento del Clasicismo, saben que los mercados no son infalibles. La presencia de fenómenos como externalidades negativas e información asimétrica requiere la intervención del gobierno para establecer los derechos de propiedad y llegar a un resultado eficiente.
No son los únicos. Existen otras “fallas de mercado” más relacionadas con la afectación a la competencia: la presencia de monopolios, monopsonios y oligopolios.
Para esos casos, la autoridad debe generar un marco normativo adecuado y ponerlo en práctica con los riesgos que esto conlleva. ¿Hay riesgos? El propio Friedman llegó a declarar que “las leyes antimonopolio hacen más daño que bien”.
El riesgo principal es confundir poder monopólico con dominancia del mercado. Es decir, lo que hay que combatir son las prácticas monopólicas, no las empresas dominantes.
Brasil le apostó a generar una empresa dominante en la industria aeronáutica y ahora tienen en casa a una de las grandes armadoras de aviones: Embraer. Otro tanto hicieron los coreanos, conSamsung, LG y Hyundai.Otros países asiáticos hicieron lo mismo, desoyendo, incluso, los consejos dictados con el Consenso de Washington.
Es falso el mito de que las empresas dominantes distorsionan el sistema de precios. Amazon, firma dominante en su ramo, los ha bajado enormemente. Por otro lado, estas empresas generan innovación y son grandes imanes de talento, además de introducir “en la cadena de valor a las empresas más pequeñas”, como lo afirma el Director de Nafin, Jaques Rogozinski, en su texto “Mitos y Mentadas de la Economía Mexicana”.
Con las nuevas disposiciones de la Ley de Competencia Económica recién aprobada se dan las condiciones para acercarnos más a este escenario: Generar las condiciones para que nuestras empresas se adapten más rápidamente, en igualdad de circunstancias, al siempre cambiante ecosistema empresarial.
Un escenario donde subyacen amalgamadas las teorías evolutiva de Darwin y económica de Smith: la “selección natural”, impulsada por la “mano invisible”, pero protegida y apoyada por la mano visible del Estado.


emym@enriquemartinez.org.mx