Los astros se alinean

El progreso tecnológico detonó y comenzó a crecer exponencialmente hasta en décadas recientes, después de permanecer con pocos cambios desde épocas milenarias. Pero si el hombre desarrolló sus facultades desde miles de años, ¿por qué tuvo que pasar tanto tiempo para el despegue tecnológico?Por increíble que parezca, la propia autoridad frenaba los avances científicos y tecnológicos, y se encargaba de exorcizar todo indicio de espíritu emprendedor. Numerosos son los registros históricos al respecto. Suetonio, historiador romano, narra el acontecimiento en el que un hombre presentó a Vespasiano un artefacto innovador para transportar bloques y columnas de piedra desde las lejanas canteras hasta Roma. El Emperador prohibió tajantemente la utilización del artilugio porque luego, argumentó, “¿cómo voy a alimentar a la gente?”. A finales del Siglo XVI, el clérigo inglés William Lee inventó una máquina para tejer de manera más eficiente los gorros de lana, de uso obligatorio por mandato real. Al presentar su aparato innovador ante la Reina Isabel para conseguir una patente, obtuvo la negativa como respuesta, con la observación siguiente: “considere lo que su invento puede hacer a mis pobres súbditos”.No se trata de una mentalidad retrógrada la de los monarcas, quienes pretendían así proteger el empleo de sus gobernados. Temían que si era sustituido por una máquina o dejaba de ser necesario en la producción de un bien, la inconformidad social les podría costar la cabeza.Fue hasta muchos siglos después cuando se comprendió el concepto que Joseph Schumpeter bautizaría como “Destrucción Creativa”: es imperativo eliminar los empleos actuales para dar lugar a los más productivos y mejor remunerados.Como vemos, el afán de las naciones por cuidar sus empleos no es nuevo. En su dato más reciente,Estados Unidos reporta un desempleo del 6.1%, su punto más bajo en seis años, y nivel considerado de “pleno empleo”,según la revista The Economist. “Desde enero, los anuncios de ‘vacancy’encendidos han aumentado en 20%”, observa el semanario.Paradójico: intensifica las medidas contra los inmigrantes precisamente en el momento en que necesita incrementar su oferta de mano de obra, mientras sus esfuerzos cotidianos para reforzar la vigilancia en la frontera generan una presencia inusual de centro y sudamericanos multiplicándose en nuestras principales ciudades norteñas. Ante un escenario de escasez de mano de obra y una demanda creciente de productos, el mercado laboral norteamericano puede desequilibrarse en detrimento de la productividad, lo que afectaría su ya de por sí estancado crecimiento económico.Proteger los empleos de manera obstinada retrasó durante siglos la llegada del progreso tecnológico; esperemos que ahora no retrase más la tan anhelada reforma migratoria. Las condiciones se están dando y los astros se están alineando. 


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