Thank you, Mr. Trump!

Salvo algún encuentro de México en Copa Mundial, nunca había sentido un ánimo nacionalista tan apasionado y unánime como el que ha invadido nuestro espíritu en los últimos días. Robert Greene, en Las 48 Leyes del Poder explica que un enemigo poderoso es el mejor acicate para salir del área de confort y poder triunfar:

“Si no tiene enemigos, busque la forma de creárselos”.

Sin buscarlo, los mexicanos ya encontramos al nuestro. El ahora hombre más poderoso del mundo, nuestro perverso favorito, nos ha satanizado y subestimado, visualizándonos como un pueblo atrasado y dividido. Pero se ha topado con pared y se ha perdido en la barbaridad de sus palabras. 

¿Cobrar el muro a los mexicanos con un impuesto a las importaciones? ¡Vaya estupidez! No se requiere ser Nobel de Economía para darse cuenta que esa contribución transfiere el costo al consumidor final, al pueblo norteamericano. He leído una idea mejor en diversos foros que resolvería el problema sin necesidad del muro: expedir más visas laborales.

La inmigración ilegal es consecuencia de un mercado negro debido a una oferta y una demanda insatisfechas por regulaciones políticas. Gustosos, nuestros paisanos pagarían por una visa en lugar de arriesgarse a atravesar el desierto para realizar, legalmente, el trabajo que ningún norteamericano quiere hacer.

Pero en lugar de buscar soluciones de “ganar-ganar”, Trump quiere mostrar sus dotes de negociador rudo que aplasta a su oponente, al que cree débil e inferior. Le hemos demostrado ya que no somos ni lo uno ni lo otro. Vamos ganando la partida, pero no cederá fácilmente. Debemos ir pensando el siguiente paso.

Tenemos años luchando una guerra que no es nuestra, la del narcotráfico. La inmensa mayoría de la droga que cruza por nuestro territorio tiene como destino el ávido e insaciable mercado estadounidense. ¿Qué cara pondría Trump si le dijéramos que nuestro Congreso analiza la posibilidad de permitir la transportación de estupefacientes siempre y cuando no se consuman en México? Es pregunta…

Por fin encontramos un factor de unidad. Thank you, Mr. Trump!  Aprovechemos ahora la coyuntura para embriagarnos de patriotismo y romper las cadenas del conformismo y la mediocridad. 


emym@enriquemartinez.org.mx