Sana cercanía

Quienes proponen desaparecer las delegaciones federales no innovan en su empeño. Desempolvan, eso sí, una vieja idea surgida desde los orígenes mismos de la existencia de las oficinas federadas.La utilizan como ariete político, según coyuntura y circunstancia. 

Son los gobiernos locales quienes, regularmente, ondean esa “bandera” federalista. ¿Sus argumentos?: duplicidad de funciones, falta de coordinación y altos gastos indirectos; ¿el objetivo?: hacerse de su presupuesto. Es un discurso muy redituable en términos político-electorales. Pero, ¿qué pasaría de concretarse?

Primero, no todas las dependencias federales tienen representaciones estatales. La Secretaría de Salud, la de Energía y el DIF Nacional, por mencionar algunas, ejercen sus recursos a través convenios estatales, igual que la SEP.

Imaginemos:

Desaparecen las oficinas locales del SAT y las entidades federativas asumen esa responsabilidad. ¿Resultado?: la promesa de eliminar el ISR sería la constante en las campañas políticas, como sucede con la Tenencia. ¿Y el municipio cobrando el IVA con la misma puntualidad y eficiencia conque muchos cobran el Predial y los Derechos de Agua? ¡La recaudación se iría por los suelos!

Cada gobernador dictaría arbitrariamente al INEGI la población de las ciudades en su Estado con el afán de jalar más Participaciones Federales.

Además,sería inviable trazar proyectos carreteros allende las mojoneras de cada entidad, pues la SCT pasaría a ser un apéndice estatal.

Y más grave aún: El equilibrio al que obliga la coordinación de las instancias de seguridad pública se rompería al desaparecer los destacamentos policiales y las regiones militares.

Las autoridades locales, a su vez, serían juez y parte en el otorgamiento de permisos, licencias y autorizaciones ambientales, sanitarias, laborales, comerciales… ¿Consecuencia?: conflictos de interés a la orden. La mayoría de los fondos de pensiones locales están técnicamente quebrados; ¿así administrarían el del IMSS?

Cada nivel de gobierno tiene muy claras sus responsabilidades constitucionales. Podrán fusionarse algunas delegaciones, mejorar otras, ¡claro! Pero desaparecer, no; reingeniería, sana cercanía y mejor coordinación, sí. 



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