País de muchas leyes

Nos jactamos de ser un país de leyes, y ya tenemos muchas. Evaluamos la productividad de nuestros legisladores en función de la cantidad de iniciativas presentadas, que en buena parte derivan en nuevos ordenamientos legales. Por supuesto que hay leyes indispensables para garantizar la armonía social y el desarrollo económico.

Pero otras nacen muertas por ser inobservables. A otras les falta razón y lógica, y algunas resultan innecesarias pues sólo engrosan la tramitología, dan al traste con los esfuerzos de mejora regulatoria y abren, inexorablemente, nichos de corrupción.

Muchas leyes no es sinónimo de Estado eficaz. Ya lo decía el político e historiador romano Cornelio Tácito: “Entre más corrupto es un pueblo, más leyes necesita”. Muchas leyes, poca observancia, ese es nuestro problema.  

¿Por qué pasa esto? Encuentro varias razones. Una es el desconocimiento. Hay tantas leyes, reglamentos y disposiciones, que dudo exista quien las conozca todas. La segunda es de carácter cultural y data desde los orígenes de nuestra Nación: El objetivo de la Colonia era explotar personas y recursos, no construir una nueva sociedad.

Esto condujo a violaciones y abusos, que padecemos hasta nuestros días.Una tercera razón tiene que ver con las ambigüedades y deficiencias en ciertos ordenamientos.

Desde lagunas legaleshasta límites de velocidad ridículos.La cuarta es la falta de actualidad. Cuando fui legislador en el Congreso de Coahuila presenté iniciativas para abrogar leyes y reglamentos inobservables y absurdos.

Para el anecdotario,el de “Peluquerías”,vigente desde 1927: las obligabaa tener “el número suficiente de escupideras con substancias antisépticas y colocado en lugar visible un aviso prohibiendo escupir fuera de ellas”.

La discrecionalidad debilita el estado de derecho. Por ello son peligrosas las leyes fuera de contexto, ya que por descabelladas dejan al criterio del ciudadano decidir cuáles cumplir y cuáles no. 

La quinta es la ausencia de medios para garantizar su cumplimiento. La falta de presupuesto es la razón principal. Afortunadamente, la tecnología cada vez suple en mayor medida este faltante, como en el caso de las cámaras para infracciones viales.

En la medida que tengamos un andamiaje legal más esbelto, coherente, lógico y actualizado, será más fácil exigir su cumplimiento. Sin él, será difícil alcanzar los objetivos en materia económica y social propuestos. 


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