Humanizar a las empresas

Muchos empresarios son ajenos a la vida privada de sus trabajadores. Creen que ofrecer sueldos atractivos, prestaciones de ley y un lugar digno de trabajo son razones suficientes para un óptimo desempeño del empleado. Nada más alejado de la realidad. El bienestar de cada persona es una de las variables más relevantes para alcanzar el éxito empresarial. Tom Rath y JimHarter, de Gallup Consulting, han realizado investigación al respecto y presentado un estudio interesante.
Encontraron cinco factores de bienestar, universales e interconectados entre sí: el laboral, el social, el financiero, el físico y el comunitario. Además, mediante estudios profundos, determinaron el costo de un bajo nivel de bienestar para cada uno de ellos.
Equipos de alto compromiso con su empleo y  la empresa generan mayores niveles de productividad y rentabilidad, en la forma de menos índices de ausentismo,  rotación de personal, accidentes, robos y defectos en la calidad. Como disfrutan sus actividades, trabajan más y mejor. Desgraciadamente, sólo 32% de los trabajadores presenta un alto nivel de bienestar laboral.
Y de quienes triunfan en el ámbito laboral, únicamente la mitad lo hace en el social. Según el estudio, sólo 9% de los empleadores fomentan las relaciones familiares y de amistad. Tener un “mejor amigo en el trabajo” incrementa siete tantos las probabilidades de comprometerse altamente con el empleo e incrementa enormemente la retención, seguridad, calidad y satisfacción del cliente.
La falta de seguridad financiera, frecuentemente confundida con compensación monetaria, provoca estrés, insomnio, ansiedad y depresión, lo que se convierte en bajo rendimiento laboral. Programas educacionales sobre cómo administrar y gastar mejor el ingreso ayudarían a incrementar el bajísimo nivel del 6%, considerado como exitoso en este rubro.
Es incuestionable lo relevante del rol que juega el bienestar físico en las empresas y en los países. Aun y cuando una persona enferma no falte, su productividad es mucho menor; y ni qué decir del altísimo costo en seguridad social sufragado por el erario en enfermedades que en su mayoría pueden ser prevenidas y evitadas.
Sólo una cuarta parte de los empleados en EUA considera que su organización les ayuda a cuidar su salud. Sustituir la comida chatarra por saludable, convenios con gimnasios para ofrecer descuentos corporativos, organización de justas deportivas y eliminar los espacios de fumadores, podría ser un buen comienzo.
Está demostrado que cuando la empresa invierte en un trabajador, éste invierte en otras personas. La participación comunitaria de los empleados, además de ganar imagen para la organización, genera más felicidad a quienes la ofrecen y refuerza los otro cuatro factores.
“La calidad es hacer las cosas bien incluso cuando nadie te está mirando”, decía Henry Ford. Para alcanzarla hay que presionar los botones adecuados y generar los incentivos correctos.
Esto es, humanizar a las empresas.


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