Desafíos

Las crisis son oportunidades preciosas para corregir vicios, romper inercias y sacudir conciencias, algo parecido al calor intenso que es ideal para forjar el acero en aleaciones sólidas y duraderas.Hace dos siglos, el genio de la economía David Ricardo planteó que en el comercio internacional todos ganan si cada país produce los bienes en los que es eficiente, o tiene una ventaja comparativa, y luego los intercambia por aquéllos en los que es deficitario.

Cuando México se abrió al comercio internacional con el GATT y luego con el TLC, dimos por cierto este mantra y nos pusimos a producir y a exportar lo que mejor sabíamos: materias primas, principalmente petróleo.

Quizá porque la correlación aún no era evidente, nada ni nadie nos alertó que los países que basan su desarrollo en la explotación de sus recursos naturales tienden a empobrecerse y a quedar anclados en el subdesarrollo.

Por décadasfuemuy cómodo extraer el petróleo de Cantarell, venderlo a Estados Unidos y a otros países, y sentarnos a esperarlos contenedores de vuelta cargados de productos de alto contenido tecnológico o--en el mejor de los casos-- de piezas listas para ser ensambladas por nuestra económicay abundante mano de obra.

Vivimos ya en la economía global del conocimiento; las naciones que más crecen son las que más innovan. “Hoy en día, la prosperidad de los países depende cada vez menos de sus recursos naturales y cada vez más de sus sistemas educativos, de sus científicos y de sus innovadores”, dice Andrés Oppenheimer en su libro más reciente ¡Crear o Morir!Cuando David Ricardo propuso su teoría, la Revolución Industrial apenas comenzaba a gestarse.

Los productos comerciados eran primarios, principalmente. Ahora, éstos ocupan una fracción mínima porque han cedido su lugar a las manufacturas y servicios, industrias en las que las ideas de Ricardo no son del todo aplicables.Resultaría muy difícil competirle a los rusos en la producción de vodka; a los noruegos, en la de salmón, o a los holandeses en la de tulipanes; pero no veo razón de fondo que nos impida desafiar a los norteamericanos, japoneses o coreanos en materia de generación de tecnologías, innovaciones y patentes.

Nuestro mercado petrolero está en crisis. Las reservas se agotan. La extracción se complica por  accidentes en las plataformas, y los precios siguen demasiado bajos.

Es tiempo ya de aprovechar la coyuntura y apostarle a la economía del conocimiento.Hora de aceptar los desafíos. 


emym@enriquemartinez.org.mx