La Casa de los Espejos

El miedo es quizá la emoción humana más fuerte. Es capaz de arrancarnos del sueño más profundo en fracciones de segundo y de inyectarnos una dosis suficiente adrenalina para realizar proezas físicas imposibles en circunstancias ordinarias.“Al principio, el hombre que tiene miedo se queda plantado como una estatua, inmóvil o sin respiración, o se agacha como si instintivamente quisiera impedir la observación. El corazón late de prisa y con fuerza, de modo que palpita o golpea contra las costillas…”, escribió Charles Darwin en su tratado titulado La Expresión de las Emociones en los Animales y en el Hombre.Y continúa el afamado naturalista: “Cuando el miedo alcanza un grado extremo, se oye el espantoso grito del terror. Brotan en la piel grandes gotas de sudor. Todos los músculos del cuerpo se relajan. A continuación se produce una postración absoluta y fallan las capacidades mentales.”Y es precisamente por causa de este comportamiento irracional en las mentes humanas que la presencia del miedo es tan peligrosa en los mercados financieros. “A lo único que debemos tener miedo es al miedo mismo”, dijo el Presidente Roosevelt durante la Gran Depresión.Irracionalidad no implica necesariamente un comportamiento incierto. De hecho, la mayor parte de los agentes económicos tiende a comportarse de una manera bastante predecible cuando tiene miedo, condición utilizada por algunos especuladores en su beneficio.En los mercados accionarios y cambiarios los actores económicos compran o venden no en función desus expectativas, sinode lo que creen que piensan los demás tomadores de decisiones. Éstos, a su vez, resuelven a partir de lo que creen son las expectativas de los primeros, de tal forma que se genera un reflejo infinito de éstas, como la ilusión de reproducción sin fin de un objeto entre dos espejos.Hasta antes del desplome de los precios internacionales del petróleo,a nuestra moneda le había ido bien. El peso se mantuvo como la divisa más firme y fuerte del Continente, a pesar de los altos niveles de volatilidad durante todo el año. Factores exógenos, como el anuncio de la decisión de la OPEP de mantener su plataforma y no recortar sus actuales niveles de producción petrolera, sembraron la semilla del pánico, que encontró tierra fértil en los mercados cambiarios y en las bolsas de valores de las economías vulnerables al precio de los hidrocarburos.Por lo pronto, esta semana nuestra paridad frente al dólar ya rebasó los 14 pesos, en tanto el precio del crudo mexicano de exportación descendió a menos de 70 dólares por barril.Las burbujas especulativas tienden a desinflarse tan pronto como las circunstancias reales de los mercados se restablecen. Pero pueden pasar días, meses o años para cuando finalmente termine el rebote de los reflejos hipotéticos.Será hasta entonces cuando abandonemos “La casa de los espejos”. Ojalá y sea pronto para bien de todo México.


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