El Camino de las Personas Comunes

La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante: Coehlo


Una de las rutas de peregrinaje más socorridas por la cristiandad es, sin duda, la del Camino de Santiago. El recorrido comienza en los Pirineos franceses y termina, después de cruzar el Norte de la península Ibérica, en la ciudad de Santiago de Compostela, donde se veneran las reliquias de uno de los dos Apóstoles con ese nombre.

La Ruta Jacobea, como también se le conoce, es una especie de catarsis para quien la recorre. Los peregrinos, avituallados con un cayado, una mochila y una cantimplora, con una concha por emblemay sus sueños por bandera, acuden al místico sendero en busca de sí mismos.

Algunos andan el camino para encontrar sus orígenes; otros, para adivinar su destino. Algunos buscan enfrentar sus demonios; otros, aprender a vivir con ellos. Algunos más pretenden abandonar un vicio; otros, adquirir un hábito. Hay quienes acuden al Camino para alejarse y esconderse de sus problemas; otros, para prepararse y combatirlos.

Los enfoques son diversos, pero al final de cuentas todos buscan en el Camino la respuesta al “¿Por qué?”: ¿Por qué estoy aquí? ¿Cuál es mi misión en la vida? Para contestar las preguntas, primero debemos encontrarnos, reconocernos y conocernos a nosotros mismos. Es el requisito indispensable para cumplir con el objetivo último de todo ser humano: trascender.

“El destino está en tus manos”, libro que tuve el honor de presentar en la Feria Internacional del Libro en Monterrey y aportar uno de sus capítulos, es como ese Camino para sus autores: la búsqueda espiritual para encontrarse a sí mismos.

Describe Paulo Coelho esa ruta, en su libro “El Peregrino”, como “el Camino de las Personas Comunes”, como comunes son los autores del texto. Exrectores, inventores, académicos, coaches, políticos, artistas, empresarios y madres comprometidas, cada quien aportando una experiencia, una idea, una solución, con el objetivo último de trascender.

Para dejar huella, primero hay que poner los pies en la tierra y después andar el camino, el Camino de las Personas Comunes.



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