El vaso medio vacío

A la familia Castellanos Ibarra

 

Lejos de ser un espaldarazo, la visita reciente del secretario Miguel Ángel Osorio a Jalisco, confirma la gravedad de la situación en la entidad en materia de seguridad.

Aunque el Gobierno estatal se empeñe en declarar que las medidas anunciadas por el Ejecutivo Federal el 27 de noviembre, entre ellas la disolución de las policías municipales, son un reconocimiento al Estado, la realidad detrás del proyecto millonario para desaparecer a los cuerpos locales, es la confirmación de que la estrategia local para combatir a la inseguridad ha fracasado.

A unos días del anuncio del plan de seguridad para el país por parte de Peña Nieto, no sólo se ratifica la idea de que la inseguridad de Jalisco está al nivel de Michoacán, Tamaulipas y Guerrero, sino también de que la gravedad del problema obliga a que las medidas se tomen con carácter de urgente.

De hecho esta misma semana, el desarme de las policías de Casimiro Castillo y Cocula por posibles vínculos con el crimen organizado, demuestra el grado de descomposición y vulnerabilidad en el que se encuentran algunos cuerpos locales.

No olvidemos que Jalisco ocupa los primeros lugares en los índices de inseguridad. Es el segundo con mayor número de desaparecidos (más de 2 mil) y el primero por delitos contra la salud, enero hasta octubre, por encima de Baja California, Michoacán y Tamaulipas.  

Además, esta semana nos enteramos que se perpetraron en Jalisco 4 mil 723 delitos federales, lo que sitúa a la entidad en el cuarto lugar a nivel nacional.

Los mensajes que se lanzan desde la federación y de la autoridad local difieren, es decir, alguien nos está mintiendo. Por una parte, aquí el gobierno nos dice que todo está bien, mientras que en Los Pinos las alarmas y los focos rojos están encendidos desde hace meses.

En un estado donde se acumularon, en los diez meses que llevamos del año, 77 mil 757 denuncias por varios delitos, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, confirman que efectivamente el vaso no está medio lleno, sino medio vacío.

Posdata: El pasado martes falleció Sergio Castellanos Castellanos. Siempre fue un hombre generoso y cálido que derramó afecto entre sus amigos y centró su vida en la formación de una espléndida familia acompañado de Olivia su esposa; Sergio, Enrique, Olivia y Mario, sus hijos son los beneficiarios de su positivo ejemplo.