¿Cuándo recuperaremos la paz y la tranquilidad?

Los lamentables sucesos de ayer en Jalisco, vuelven a demostrar que las autoridades estatales no están haciendo no han sido capaces de garantizar el bienestar y la tranquilidad de los jaliscienses.

Durante estos últimos meses, el gobierno estatal se ha empeñado en desmentir lo que para todos era una realidad indiscutible, que Jalisco es un estado en focos rojos para el Gobierno Federal.

Los 29 bloqueos registrados en el Área Metropolitana de Guadalajara y en el interior del Estado, con vehículos y establecimientos incendiados, ratifican que nuestro modelo de seguridad está agotado y que es necesario volver a replantear la estrategia en esta materia y cambiar el rumbo de la manera en cómo enfrentamos el crimen y la violencia.

Los jaliscienses, los tapatíos y en general todos los habitantes del Área Metropolitana, hemos perdido la tranquilidad. Ayer, las familias vieron perturbado el comienzo de su puente y fuimos noticia, para mal, a escala nacional e internacional, de hecho, durante varias horas los bloqueos fueron la noticia principal de la sección Internacional de El País de España y de medios como El Mundo o La Vanguardia, también de ese país.

Estos hechos condenables, nos han dejado a siete elementos del Ejército Mexicano muertos. La pérdida de vidas es lo primero que tenemos que lamentar y pedir resignación para sus amigos y familiares. Y después, exigir a las autoridades información fidedigna, garantías de seguridad, y respuestas inmediatas y contundentes para que esto no vuelva a ocurrir.

Jalisco está viviendo momentos difíciles. Somos el segundo estado con mayor número de desaparecidos (más de dos mil), los índices de violencia y crimen no bajan, hay zonas del estado en focos rojos y carreteras peligrosas que es mejor no recorrer a determinadas horas.

El nivel de violencia ha llegado a límites preocupantes

A pesar de la situación de emergencia, ayer la mayoría de los jaliscienses estuvieron a la altura. Aunque estemos en Código Rojo, los jaliscienses, en términos generales, pudieron mantener la calma. La gente buscó informarse con fuentes oficiales, aunque no faltó el vival que abonó a la confusión y a la desinformación. Así como la sociedad estuvo a la altura, esperemos que las autoridades también lo estén.