La justicia en el PAN

Mi saludo solidario al Dr. Adrián Miranda Camarena

 

Lo que el último ideólogo del PRI, don Jesús Reyes Heroles, les dijo en 1973 en Guadalajara a sus candidatos a diputados al tomarles la protesta, “deben tener presente que el partido solo hace candidatos, el pueblo dirá si son o no diputados y lo más importante, el tiempo dirá si cumplieron con su función de representarlo bien”, es aplicable a lo que ocurre en el PAN local, con el proceso sancionatorio iniciado a tres de sus legisladores.

La frase del veracruzano está más que vigente; los representantes una vez votados tienen el compromiso con quienes los eligieron, hayan ó no votado por ellos, y no con sus partidos. Por ello, es lamentable que un partido que nació hace 75 años un ambiente de tolerancia practique ahora una concepción patrimonialista sobre la libertad de conciencia y el voto de sus diputados.

El proceso inquisitorial del PAN a Guillermo Martínez Mora, Víctor Manuel Sánchez, y a Alberto Esquer, que puede desembocar hasta en su expulsión del partido, tiene como pretexto y argumento central en que los tres establecieron una alianza parlamentaria con los cinco integrantes de Movimiento Ciudadano para impulsar temas, como la Ley Antiderroche, y un Nuevo Sistema de Fiscalización, entre otros.

En el fondo el amago de purga en el grupo panista no es más que el reflejo de la grave crisis por la que atraviesa el partido, en su lucha fratricida por la burocracia nacional y la estatal. El ambiente lo describe bien Martínez Mora en una carta de hace tres días a sus correligionarios: “Hoy en nuestro partido estamos viviendo un clima propicio para la discordia, la diatriba y la descalificación, […] nos estamos alejando de la ciudadanía por estar metidos en este campo de batalla de lodo…”.

Sea cual fuere el desenlace persecutorio del PAN, la suspensión de sus derechos o la expulsión partidaria a los acusados, le traerá al mismo, secuelas negativas y el ahondamiento de su división. Las alianzas y las coincidencias temáticas en los parlamentos es algo cotidiano en todos ellos. En Francia, ya hace 50 años, el constitucionalista Hauriou decía que los representantes cuando coincidan en posturas parciales pueden emparentarse con otros sin que esto implique traición a sus partidos.