La insensibilidad del SIAPA

Muy malas noticias recibimos los jaliscienses esta semana, sobre todo los que vivimos en el Área Metropolitana de Guadalajara, con el anuncio del SIAPA para incrementar en un 25 por ciento las tarifas del agua potable para el próximo año.

La endeble economía de los ciudadanos, dañada por la falta de empleo, los gasolinazos mensuales y el aumento al transporte público, ahora tendrá que hacer frente a un nuevo aumento que supera por mucho al incremento al salario mínimo de 4.6 por ciento y a la inflación prevista para el próximo año, estimada en un 3 por ciento.

Con una total falta de sensibilidad, el SIAPA pretende que paguemos más por este servicio. Lo paradójico de la situación es que sea precisamente una institución que se ha visto seriamente afectada por casos de corrupción, desfalco y despilfarro en los últimos años la que nos quiere pasar la factura.

¿Será que el gobierno pretende que seamos los ciudadanos quienes paguemos por esos mil 200 millones de pesos que se desviaron para jugar en la Bolsa Mexicana de Valores? ¿Qué seguridad tendremos de que los 400 millones de pesos que se obtendrán con estos aumentos realmente se usarán para mejorar la infraestructura hídrica?

La historia de casos de corrupción en el SIAPA es una historia con muchos episodios, no sólo se han desviado recursos y pagado sospechosos laudos millonarios a ex funcionarios, sino también se han hecho obras a sobreprecio y se ha contratado empresas que no han hecho bien su trabajo.

Si el organismo quiere conseguir más recursos para hacer obra pública, bien podría llevar a cabo una política de austeridad y bajar el sueldo de sus funcionarios de mayor nivel, los cuales nos cuestan a los jaliscienses 2 millones 232 mil 268 pesos al mes. El director general, por ejemplo, cobra 113 mil 906 pesos al mes y los cuatro directores de áreas tienen un sueldo de 97,481 pesos mensuales.

Los ciudadanos normalmente son los que terminan asumiendo la factura por los malos manejos administrativos. El caso del SIAPA es uno de ellos. Afortunadamente, existe otra cara de la moneda. En Tlajomulco, se plantea un aumento del 5 por ciento de las tarifas para 2015. Una medida razonable y con sentido común. Atributos del cual carecen muchos de nuestros gobernantes.