Los genes priistas

Para Alberto Galarza, El Rojo, por su compromiso pleno y libre con los jóvenes de Jalisco

Del mismo modo que los hombres conservan durante toda su vida las huellas de su infancia, los partidos sufren profundamente las huellas de sus orígenes”, eso que escribió Maurice Duverger en su obra clásica, Los partidos políticos (ed. FCE, 1957), encuadra con lo que le ocurre actualmente al PRI; tal vez el único partido en el mundo que nació desde el poder público (con Plutarco Elías Calles), sin necesidad de conquistarlo vía los votos, en el México rural y disperso, amalgamando más de 800 pequeños partidos municipales y regionales.

El PRI que nació hace 84 años, para subordinar y cohesionar a las cúpulas militares y sociales que desbancaron del poder a las élites porfiristas, en su retorno reciente al poder sigue fiel a sus viejas prácticas clientelares de usar ilegalmente las políticas asistencialistas, como su principal herramienta para mantenerse en el poder. Un botón de muestra es el programa que hace días inició el gobernador Aristóteles Sandoval de los comedores populares en diversos municipios, con un costo anual de 13.2 millones de pesos, y darán 460 mil dosis de alimentos del lunes a viernes.

Qué bueno que el gobierno trate de mitigar en algo el efecto más crudo y cruel de la pobreza, el hambre. Qué lamentable que a esa acción le den un vulgar tinte electorero. De los 24 municipios, distribuidos en todas las regiones de la entidad en los que presumió el ejecutivo la instalación de los comedores, salvo Tamazula (PRD), todos los ganó el PRI y le son
estratégicos para sus votos en el 2015.

Un ejemplo palpable de que el PRI no exorciza sus pecados y vicios originales, es que el gobierno incluyó en su programa, Guadalajara y Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá, excluyendo grotesca y burdamente a Tlajomulco que tiene de acuerdo a cifras oficiales el 3.55 por ciento de sus habitantes en condiciones de pobreza extrema y carencia alimentaria, mientras Guadalajara y Zapopan tienen el 1.91 por ciento y 1.95 por ciento, respectivamente.

Ayotlán y Cuquío que están entre los primeros 15 municipios en pobreza extrema y que gobierna MC —seguramente por eso— fueron también excluidos de ese programa. Ello demuestra que el PRI es irredimible, no ha cambiado, y por lo visto, no se ha dado cuenta que lo que ya cambió es la sociedad, la que le va a cobrar las facturas de sus prácticas clientelares, de corrupción y de impunidad que siguen tercamente practicando.