La UdeG y el Zapotillo

El pasado lunes, directivos de los Centros Universitarios de Los Lagos, y de Los Altos, de la Universidad de Guadalajara, publicaron un desplegado dirigido a los poderes ejecutivo y legislativo de Jalisco, a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y a la Comisión Nacional del Agua, en el que demandan, a esos órdenes de gobierno, “se tomen acciones urgentes con relación a la presa El Zapotillo que se encuentra en construcción en el Río Verde”.

Su petición -indican los firmantes- obedece a la creciente inconformidad de académicos y científicos de la UdeG, de la comunidad y sectores productivos de Los Altos, iniciando por la opacidad que desde el inicio ha caracterizado la obra en cuestión.

Además del señalamiento de intransparencia, los académicos exponen dudas y desacuerdos sobre El Zapotillo. Con datos duros de investigaciones de universidades nacionales e internacionales, alertan sobre las tendencias del cambio climático. Estiman para la región alteña disminuciones en las lluvias anuales, inclusive en la parte norte de la misma, las precipitaciones pluviales serán apenas de 300 a 450 milímetros, lo que traerá a esa zona un escenario crítico en cuanto a la disposición de agua de lluvia en los próximos años.

Con base a un documento del gobierno federal publicado hace dos meses, los universitarios acreditan “un gran déficit de agua subterránea o abatimiento de la mayoría de los acuíferos de los Altos de Jalisco, lo que hace parecer carente de sentido la construcción de la presa El Zapotillo”. Con acierto, en el desplegado se enfatiza la preocupación e inconformidad de los habitantes de la región por el trasvase de cuencas del Río Verde hacia León, lo que seguramente traerá alteración y crisis en el ecosistema alteño. Además de esas consideraciones, no podemos dejar de mencionar que la citada presa inundaría Temacapulín.

Me parece muy importante que la UdeG, congruente con su perfil social, comunitario y su solidez técnica, abogue y defienda los derechos de los alteños, de preservar su agua, su tierra, la calidad de su medio ambiente, y a no ser desplazados forzosamente de sus comunidades. En contraste, es lamentable la insensibilidad y la arrogancia de los gobiernos de Peña Nieto y de Sandoval Díaz, que a la fecha no han dado respuesta a las voces universitarias y alteñas, las cuales, muchos compartimos.