Tlajomulco, la diferencia

Cuando la mayoría de los ciudadanos de Tlajomulco le confiaron en el 2009 a Alfaro el gobierno de su comunidad, éste puso en el centro de las políticas públicas a la gente. Programas como el de útiles y uniformes gratuitos a estudiantes de las escuelas públicas, el presupuesto participativo, transparencia, rendición de cuentas y el ejercicio de la revocación de mandato fueron perfilando una forma de gobierno con cercanía y atención a la gente, contrastando con las políticas gastadas de los ayuntamientos priistas de la zona metropolitana de Guadalajara.

El refrendo holgado de los votantes de Tlajomulco por la continuidad de ese modelo de gobierno, con Ismael del Toro, lo llevaron a ensanchar los canales y mecanismos de participación de la gente en la toma de decisiones y a la ampliación del arco de políticas públicas en su beneficio. Este año, el ayuntamiento de Tlajo aprobó por unanimidad de todos los regidores el nuevo Reglamento de Participación Ciudadana.

Un análisis comparativo de los ordenamientos de ese género del país nos dice que el de Tlajomulco es el más avanzado de todo el país; contempla 13 figuras participativas, desde el plebiscito, referéndum, hasta la auditoria ciudadana y la colaboración popular. Mientras que la Ciudad de México tiene menos vías participativas, Guadalajara solo tres; Tlaquepaque y Tonalá ninguna vía participativa.

Un botón de muestra de los frutos del involucramiento de la gente de carne y hueso en los asuntos públicos de Tlajomulco es el del Presupuesto Participativo, que se aplicó con Alfaro en el 2011, con la opinión del 21,719 contribuyentes, este año participaron ya 35,162 cuentahabientes, los que decidieron sus dos obras prioritarias; la unidad de servicios médicos municipales en la carretera a Chapala y el de alumbrado público en Av. Adolfh Horn. Las cifras de lo recaudado también son elocuentes; en el primer ejercicio el ingreso por el impuesto predial fue de 85 millones y en este año es superior a los 134 millones de pesos.

Un programa que retrata fielmente el compromiso social del gobierno que encabeza Ismael, es que Tlajomulco sea el primer municipio del país con cero analfabetismo. El próximo lunes inicia el programa para que poco más de seis mil de sus habitantes gocen del privilegio de la lectura, de la escritura y de su integración a una vida de mayor calidad. Por eso, Tlajomulco es la diferencia.